martes, 1 de marzo de 2011

Política

Memorias de Gobierno
Mi Testimonio Personal

- Gobierno: Alejandro Toledo (2001-2006)
- Gestión Pública: Ministerio del Interior
- Designación: Septiembre 2002-Marzo 2004
- Ministros: Rospigliosi, Gino Costa, Sanabria, Rospigliosi
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. En diciembre del 2001 recibí la honrosa invitación para participar como funcionario público del Gobierno de Alejandro Toledo, enlace que se dió a través de una joven lidereza de Perú Posible, alumna mía, poseedora de un impresionante arraigo en las bases del Partido de Gobierno.

Como era de esperarse, la noticia fue recibida por mi familia con efervescente júbilo y sabor a fiesta nacional.

Y es que ningún buen peruano amante de la democracia podía olvidar que aquellos días en que el país se encontraba inflamado, transitando entre la más amarga desesperanza, la prensa había vendido su plana editorial al poder, el Congreso descendía a los niveles más groseros de censurable genuflexión como nunca antes lo había estado, el poder judicial tenía hipotecado su independencia y hasta las fuerzas armadas, en gesto despreciable que nunca olvidará la historia, había jurado completo sometimiento al dictador, emergió un auténtico líder del pueblo que, con la fuerza impresionante de su coraje e invencible rebeldía contra una tiranía corrupta que se había agazapado en el poder, supo movilizar, en jornadas verdaderamente épicas, a todos los pueblos y razas del Perú enarbolando las banderas de la unidad, la esperanza y la dignidad.

!Era un orgullo trabajar para el gobierno de Alejandro Toledo!

Se asumía una tarea de verdadera reconstrucción de la democracia, tras diez largos años en que el aparato estatal estuvo capturado por una de las mafias más oprobiosas de que tenga memoria la historia del Perú. Teníamos una labor árdua y sumamente difícil por delante. Pero, al mismo tiempo, nunca el reto se presentaba más bello y hermoso.

En esos términos inicié el vibrante discurso el día en que tomé posesión del cargo. Si hay un momento en que la vida lo ilumina a uno por completo, ese fue el mío.

Aquella maña fue de lo más hermosa en mi vida. Temprano estuve a pedir la bendición de mi madre. Luego Charo, tras haberme venido dando mil consejos en el auto, me dejó en la puerta misma del Ministerio del Interior.

Ingresé en impecable terno azul marino, con una pulcra camisa blanca que hacía resaltar mi corbata de seda igualmente azul, que el año anterior Charo me había traído de París. Desbordaba de entusiasmo y con las ganas inmensas de dar lo mejor de mí. No sé por qué, pero recordé un sermón de Víctor Raúl que me quedó grabado en el espíritu desde mis días juveniles: " Si quieres ser Grande, !prepárate a hacer cosas grandes!".

En mérito de Resolución Ministerial firmada por el Ministro Fernando Rospigliosi, fuí designado Director de la Oficina de Asesoria Legal de Gobierno Interior. El personal de la Oficina ya me esperaba espectante, sorprendiéndome con una cálida bienvenida.

Estaba conformado por tres simpáticas secretarias, Elvira, Gloria y Corina, una chica transferida de la Policia, dos asistentes, un tramitador y dos abogados, Erika Alvarez y Pulitti Romero.

La Oficina quedaba en el cuarto piso, y se distribuía en tres ambientes amplios y cómodos. Mi despacho estaba al fondo, y era grande, dominando el área legal. De primera impresión, transmitía un aire cálido y acogedor: un reluciente mobiliario de fina madera caoba rodeaba un atractivo sillón giratorio de cuero negro, unos anaqueles con lunas corredizas se arrinconaban en la pared, de punta a punta, donde se apiñaban una línea de libros, casi todos sobre administración pública, llamándome rápido la atención un grupo numeroso de vistosas ediciones de la revista "Gaceta Juridica", para la cual precisamente yo escribía. Un televisor "Sony" grande colgaba en lo alto de la pared, y en un mueble apropiadamente establecido, un equipo estereofónico de música.

Casi pegado al costado de mi sillón, una preciosa computadora y, sobre mi escritorio, dando el toque oficial, una banderita del Perú.

Tenía un exquisito baño privado. Rápido probé el espejo, era de los que saben regalar una buena figura.

En general, todo el ambiente de mi despacho era resaltado con esplendor por una gruesa alfombra granate. Dominaba la escena, estratégicamente ubicado en la pared y escoltándome por la espalda, un impresionante retrato a todo color del Presidente Alejandro Toledo sonriéndole a la historia.

Se me asignó un coche oficial, un precioso Nissan sentra de color negro, con un chofer que a veces me recogía de casa, vales de gasolina para todo el mes y tickes para el comedor de ejecutivos en el primer piso, adonde yo bajaba a la hora del break, más para estirar las piernas y departir un poco con los demás funcionarios o los altos oficiales de la PNP.

Engreimiento no faltaba, pero el ingreso no era mayor al equivalente de los US$1, 500, cuyo depósito se efectuaba cada mes directo a la cuenta que se nos había abierto en el Banco de la Nación. Al poco tiempo extrañaría los ingresos que facturaba mi Estudio Jurídico Castillo-Devoto de los Portales de la Plaza San Martin, el que, con inmensa pena, tuve que dejar, pues la función pública es a tiempo completo.

Yo trabajaba doce o catorce horas diariamente. Llegaba a las 8 de la mañana y no salía sino hasta pasadas las 8 o 9 de la noche. A veces el trabajo me absorvía tanto, que recién a las 11 de la noche estaba regresando a casa. Los sábados y domingos no eran necesariamente días destinados al descanso, y giraban en torno de labores de coordinación con la Prefectura de Lima y Defensoría del Pueblo, adonde se me participa en Mesas de Diálogo para dictar conferencias sobre derechos humanos, violencia familiar, los derechos del niño, la mujer, el Acuerdo Nacional, etc..

No faltaba el estallido de algún conflicto o alguna asonada popular por la periferia de Lima, que, por encargo directo del Jefe de Gabinete del Ministro, me obligaba a sacrificar mi domingo familiar para realizar la correspondiente supervisión in situ escoltado por un convoy de la Policía de la Región.

El quehacer de mi despacho era intenso. No daba tregua ni concesiones al descanso; se sentía que se trabaja para todo un país. Gran parte se centraba en la absolución de consultas y la formulación de opiniones de carácter jurídico vinculados a cuestiones de seguridad interna, derivados en conflictos de tierras o invasiones, o incidentes suscitados en los sorteos públicos (casinos, rifas de carácter social, donde estaban en juego la disputa de una casa, un automóvil, grandes cantidades de dinero).

También teníamos competencia para supervisar programas sobre concursos del saber que pasaban por la televisión, acaso la labor en donde yo acudía con el mayor deleite, pues decidía en temas de carácter intelecual.

Parte de nuestra función se centraba en la elaboración de proyectos de resoluciones directorales y ministeriales. Más adelante, cuando el Jefe de Gabinete tuvo a bien coordinar conmigo y confiar en mis opiniones, se me encargaría también la elaboración de proyectos de Resoluciones Supremas, especialmente sobre la designación de Prefectos, o la remoción de los mismos.

Recuerdo que el doctor Dante Vera-Miller, Jefe de Gabinete de Rospigliosi, expresaba: "si no viene con el visto bueno del doctor Castillo, no pasa para la firma del Presidente Toledo". Emocionante.

Pero la labor más agotadora, no cabe duda, era revisar las apelaciones o quejas derivados de los procedimientos de garantías, que llegaban desde los distintos departamentos del Perú !en números astronómicos!. En una sociedad tan convulsa como la peruana, las garantías personales y posesorias representan la herramienta de defensa de primera mano que dispone el común ciudadano para conjurar la agresión.

Daba lástima constatar la nula preparación que ostentaban los Prefectos, Subprefectos y peor Gobernadores. Una petición de garantía, llamada a ser resuelta en el día, demoraba meses. Y era frecuente que, sin saberlo, las autoridades políticas interferían y usurpaban la función jurisdiccional, pues en asuntos relevantes judicialmente (posesión de una herencia, restitución de un inmueble, la propiedad privada, intento de homicidio, etc.), asumían competencia dando curso a una petición de garantía posesoria.

A la improvisación de las autoridades políticas, se sumaba la desfasada normatividad que regulaba el procedimiento de garantías, un amasijo de reglas ambiguas, genéricas, contradictorias, imprecisas !como para extraviar al mas entendido! Marguerite Yourcenar decía en su "Memorias de Adriano" que peor cosa no podía pasarle a un país que estar dominado por la oclocracia: la tiranía de las mayorías incultas, el peor de los gobiernos.

Era el costo de retribuir favores a quienes habían trabajado en la campaña electoral. Muchas veces, cuando por la emergencia del caso debíamos reunirnos en pleno todos los directores, indignaba ver tanta ineptitud e incompetencia al frentre de cargos de gravitante importancia para el país.

Al dejar el sector, tuve la satisfacción de haber organizado innumerables charlas y diversos cursos de capacitación para las autoridades políticas. En en el despacho del Ministro ingresé un proyecto de resolución ministerial instituyendo una Escuela de Capacitación para Autoridades Políticas, pues consideraba que todo candidato, antes de ser nombrado, debía contar con esa mínima preparación. Ignoro si llegó a ser aprobada.

También dejé para su aprobación el proyecto de un nuevo Reglamento de Procedimientos de Garantías, más compatible con la institución de los derechos humanos y los principios constitucionales y fundado en la teoría de la flexibilización, tan necesaria en el corazón de la burocracia más rancia del aparato estatal; y en el preámbulo, una hermosa exposición de motivos, como para que lo entienda el Gobernador de más humilde entendimiento. Tampoco sé si llegó a aprobarse.

Aprendí que no existe mundo más complejo ni tan paradójico que el que existe en la función pública, pues, al tiempo que obliga tomar decisiones sin demora y con la mayor firmeza, impone actuar con mesura y harta sutileza, so pena de incurrir en responsabilidad funcional.

Ello explica que exista una práctica generalizada de actuar con demora y lentitud a la hora de tomar decisiones de cierta envergadura, pues, antes que salvar el problema nacional, la preocupación del funcionario más se centra en no afectar la norma cuidándose de futuras responsabilidades.

A consecuencia de una decisión que yo había tomado sobre un caso de garantías (un violento conflicto desatado entre dos comunidades en torno a la posesión de tierras en el cerro denominado "El Chivo"), resulté involuntariamente enfrentado con el jefe de gabinete, el Director de la Policía Nacional, el Prefecto de Lima y con el propio Ministro del Interior, el inepto y bravucón Sanabria

Recuerdo que fue en una reunión cargada de tensión en el despacho del Vice-Ministro, a donde, en plena medianoche, fuí requerido asistir con urgencia, en circunstancias en que ya me encontraba descansando en casa.

Estaba el jefe de gabinete, doctor Eduardo Rada, el Viceministro Vásquez de Velasco y su asesor, Fernando Reyna. Se me cuestionaba haber sacado una resolución de garantías contrariando la posición que tenía el Ministro Sanabria sobre el caso. La resolución anulaba una orden ya impartida por el Director General de la PNP, el General Pérez Rocha, con anuencia del Ministro y en coordinación con el Prefecto de Lima, Jorge Chávez.

El doctor Rada, sin dejar su típica apostura de gentleman inglés (había estudiado en Oxford), fue sumamente áspero conmigo: me incriminaba haberlo llevado a confusión con mis opiniones legales. Sin embargo, yo estaba posesionado del derecho y plenamente convencido de la perfecta legalidad de mi decisión, si bien no dejaba de lamentar que, con ello, desairaba al Ministro y dejaba mal parado al General Pérez Rocha.

Alegué con claridad y firmeza un principio elemental del Derecho: nadie puede estar por encima de la ley. El Ministro y su Jefe de Gabinete, y la intervención del Director de la PNP, resolviendo un conflicto de tierras que, por imperio de las normas reglamentarias, era de exclusiva competencia de mi despacho, habían actuado manu militari, usurpando mis funciones.

-!Pero el Ministro es su superior!- me increpó enfático el doctor Rada.
- Cierto, en lo administrativo, pero no en lo funcional, ahí sólo el Presidente de la República- le contesté serenamente, al tiempo que sacaba a relucir elocuentemente el Reglamento.

No era un asunto de mero trámite, el conficto era grave, muy intenso, que estaba en el candelero de la prensa, !arrojaba un trágico saldo de varios muertos por la posesión del cerro "El Chivo"!.

Desafortunadamente un tema así no tardaría en trascender hasta el Congreso de la República. Ignoraba que la amplitud y minuciosidad documentada con que yo había elaborado mi informe, había servido para que en el Cogreso se preparase la interpelación del Ministro del Interior. Recuerdo que la presidenta de la Comisión, la congresista Mercedes Cabanillas, muy gentilmente pidió mi presencia para explicarle los alcances del problema.

No habia duda: el Ministro Sanabria y el Director General de la PNP, eran quienes habían interferido en mis funciones, ordenando el retiro de las tropas de la policía que cuidaban el cerro "El Chivo", y que eran precisamente las garantías personales que yo había ordenado mediante la susodicha reolución poer ellos anulada.

Por ello, para evitar un desenlace fatal, al enterarme de la decisión tomada por el Ministro, no dudé en cambiar de inmediato dicha órden írrita disponiendo llevar adelante la ejecución de las garantías a través del Prefecto de Lima, el inefable Jorge Chávez.

Esos días en el Ministerio no se hablaba de otra cosa que de mi audacia de enfrentarme al propio Ministro, y hasta se murmuraba mi inminente salida del sector. El Ministro Sanabria nunca llegó a tomar tamaña decisión, ni ninguna otra medida en mi contra.

Más tarde, volando en Lan a un evento en Tacna, el asesor del Viceministro Vásquez de Velasco, con quien viajaba, me contaría que fue aquél quien me defendió ante el Ministro, alegando que, por encima de susceptibilidades, al revertir su orden, yo había obrado con entereza y conciencia de la gravedad de un conflicto tan crispado de violencia, y que, por espacio de tres años, mis antecesores en el cargo, por temor, ineptitud e irresponsabilidad, habían ido posponiendo su resolución. La típica criollada de la gestión pública: patear para adelante la pelota más difícil para que quien viniese después cargase con el muerto. Y casi lo cargué.

Entre los jefes del gabinete de asesores del Ministro, recuerdo con mucho aprecio a una figura profesional de ribetes increíbles, el inquieto y dinámico sociólogo, Dante Vera-Miller (con estudios en la Universidad de Michigan,. EE. UU.), con quien aprendí todo lo mejor, lo sano y lo bueno que se puede aprender en el manejo eficiente de la alta gestión pública.

Conocedor de la positiva gestión que yo venía realizando al frente de Gobierno Interior, al llegar al sector en reemplazo del doctor Eduardo Rada, me ratificó en el cargo, asignándome una de las tareas más trascedentales que se hayan podido realizar para mejorar el nivel de la gestión de las autoridades políticas: viajar por todo el Perú y, a través de intensas y maratónicas conferencias, convocar a los prefectos, subprefectos, gobernadores y tenientes gobernadores de cada región, capacitándolos en la información del Acuerdo Nacional y el manejo adecuado de sus funciones, !un trabajo titánico!.

Dos veces a la semana me veía tomando vuelos de Lan rumbo a todo el Perú. Unas veces para atravesar los picos de los Andes y llegar hasta las alturas de Puno, Cerro de Pasco, el Cuzco; otras, volando por sobre las serpentinas de ríos y la tupida selva oriental hasta llegar a San Martín, Amazonas, Iquitos, etc., o surcando los cielos de la costa, de sur a norte, para aterrizar en Tacna, Piura, Tumbes, Trujillo, siendo recibido por el Prefecto en cada uno de los 24 departamentos del pais.

A veces, en zonas donde no llegaba el avión, en el deber de cumplir nuestros objetivos nacionales, debíamos salvar empinadas alturas y sortear peligrosísimos abismos mediante aparatosos omnibuses que nos llevaban a: Cabana, Huallanca, Pallasca, etc.

!Qué hermoso! Nunca, a través de mi gestión de asesor legal, me llené tanto de mi querido Perú. Cuánta belleza y hermosura de la naturaleza y las distintas regiones pude conocer. Mirando estos paisajes tan llenos de encanto, sentía vibrar en mi alma, emocionado, la bella canción del inolvidable zambo Cavero: "Cosechando mis mares, sembrando mis tierras, quiero más a mi Patria. Y se llama Perú, con P de Patria, la E del ejemplo, la R del rifle, la U de la unión !Yo me llamo PERU!" .

Ese fue el mundo intenso que por espacio de más de tres años envolvió mi vida entre el 2001 al 2004. Y hoy en lontananza, viviendo lejos de la Patria querida, veo que nada pudo ser más hermoso y gratificante que el haber entregado mis mejores horas y mayor potencial profesional al servicio de mi pais, !mi tierra querida!, por la cual, y al igual que la canción, yo también daría mi vida y a la cual, cuando muera, me uniré para siempre.

Nueva Jersey, primavera del 2011.

Luis Alberto Castillo. .

miércoles, 23 de febrero de 2011

Mis Personajes: LAS


Mi Encuentro con
Luis Alberto Sánchez
*Oficina de LAS
*Año: 1982
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Para agosto de 1982 yo vivía las horas más alegres y emocionantes que recuerde de mi juventud. Me encontraba con la moral al tope culminando en la universidad San Martin mi fascinante carrera de abogado, por la tarde realizaba mis prácticas forenses en la Corte Superior y, en la noche, disfrutaba enseñando Literatura e Historia del Perú en las academias pre-universitarias de Lima.

Nada puede haber más hermoso en la vida, que hacer lo que uno quiere, y querer lo que uno hace.

Como si ello fuera poco, venía participando en un certamen del saber que producía América Televisión: "La Pregunta de los Diez Millones", uno de los programas más sintonizados de la televisión de aquellos años. Lo pasaban los martes a las 9 de la noche, y era conducido magistralmente por el maestro de la televisión peruana, don Pablo de Madalengoitia.

El concurso era, no solamente altamente ilustrativo, edificante y definitivamente ameno, !era increible, fabuloso!. El participante, -en su mayoría jóvenes universitarios y profesionales-, concursaba por un tema de su elección, luego, ya en el set, adonde quedaba internado y expuesto al público en una estrecha cabina de vidrio, era sometido al más severo escrutinio del conductor,.

Las preguntas eran poco ortodoxas. No rondaban únicamente acerca de un dato relevante sobre la vida u obra del autor, en lo que uno estaba obligado a saberlo de memoria.

Recuerdo a una joven concursante muy carismática y de notable preparación sobre el genio del cubismo, Picasso, a quien se le preguntó por qué razón el toro trazado en el Guernica, -el memorable cuadro que perenniza el horror de la guerra civil española-, cuya cara antes figuraba a la derecha, aparece luego violentamente torcido hacia la izquierda. La chica puso una terrible cara de espanto, como si el toro realmente la fuese a embestir, que el público ahogó un lamento tan intenso que todo el mundo lo escuchó. Fueron 7 millones los que ella se encontraba acumulando en su haber, lo que esa pregunta le hizo perder.

Yo había elegido: "Vida y Obra de Manuel Gonzáles Prada", la figura más excelsa de la literatura peruana por la que profesaba (profeso) la más profunda y rendida admiración, cuya obra luminosa, vibrante de dignidad, coraje y rebeldia forjó un Perú nuevo.

No quería perderme los diez millones, pues en esa suma cifraba yo toda mi esperanza para irme a Madrid a estudiar el postgrado que, por aquellos días, era mi más caro anhelo. Ya andaba por los 6 millones, la séptima semana en concurso, y era toda una "estrella" de la televisión. Recuerdo que al programa llegaban efusivas cartas de saludo y aliento de mis compañeros y profesores de universidad.

Mucho me alegró una carta especial que, en pluma efusiva y elegante, y en nombre de la juventud aprista, me hizo llegar mi dilecto amigo y dirigente juvenil del aprismo José "Pepe" Barba Caballero. También guardo grata memoria de una muy alentadora, de Efraín Castilla La Rosa, inquieto compañero de promoción.

Yo sabía que para un concurso cultural de este nivel, debía contar con la ilustración de mayor autoridad intelectual en el tema, y en Perú nadie había estudiado ni conocía tanto y mejor a Gonzáles Prada que Luis Alberto Sánchez. Arreglé, pues, por instancias e insistencia de mi hermano Marco Antonio Castillo, una cita con el maestro LAS.

Encontrarme al frente del maestro Sánchez era acudir a un regalo del destino. Si bien había leido con esmero todos sus libros y ensayos en torno de la figura de Prada e, igualmente, lo había escuchado disertar en innumerables conferencias, era la primera vez que lo tenía en cita histórica para mí solo.

El Estudio de LAS quedaba en el segundo piso de un antiguo edificio del jirón Moquegua, al costado del Jirón de la Unión, en el corazón de Lima. Era una oficina dramáticamente antigua, cubierta de pared a pared de un riguroso enchapado de madera oscura que, de primera impresión, confería un ambiente apático y tristón, tanto que al ingresar uno sentía como si hubiese atravesado el túnel del tiempo encontrándose a inicios del siglo XX.

Detrás de unos gruesos y enormes lentes de vidrio, con su típica cabeza inclinada al costado, el maestro Sánchez ya me esperaba muy bien escoltado por una copiosa biblioteca.

-Maestro, !buenos días!, un honor poder saludarlo y agradecerle infinitamente por recibirme-, le dí la mano emocionado e incliné mi cabeza muy ceremonioso.
- ¿Cómo está usted? Me dice Franco (su secretario) que viene concursando en la televisión sobre Manuel Gonzáles Prada, !me alegra saberlo!-una voz gruesa y sorprendentemente juvenil, un indiscutible timbre de locutor de radio.

Tras ensalzar el valor del tema, y destacar su difusión a través de la pantalla chica, entramos en materia.

-Maestro, usted acaba de sacar a luz un nuevo libro de Prada: "MGP: mito y realidad", y echa por tierra muchos datos que consignan sus biógrafos más versados. Estoy pensando en García Salvatecci, Bruno Podestá, por citar los de esta época, incluso Basadre...
-¿Y eso qué tiene qué ver? -rápido en la observación-, la investigación, seria y profunda, es un constante revisar y perpetuo descubrir.
-Pero se trata de la verdadera edad de Don Manuel, ¿cómo es que el mismo Prada consigna como fecha de su nacimiento el 6 de enero de 1848, y usted lo corrige exhibiendo la partida bautismal, como del 5 de enero de 1844?
-exacto
- o sea, ¿Prada mentía ...?
- !por supuesto!
-pero, ¿por qué razón?
-simple coqueteria masculina; mire usted, Gonzáles Prada era mayor que Adriana, su esposa, y de esa manera quería acortar distancias.
-sorprende saber eso, !en Prada!
-más me sorprende que a usted le sorprenda, ¿acaso la coquetería es patrimonio exclusivo de las almas femeninas? !oiga usted!- se sonreía.
-bueno, el editor del programa, cuando le hice mención de estos nuevos datos, rió, atribuyéndole a usted mucha imaginación- quise, de soslayo, ver su reacción.
-¿Alvarez, el escritor español, verdad?!Es un comunista que siempre anda como sombra detrás de cada apunte mío- se sonrió.

Si bien LAS me había asignado quince minutos, la charla consumió más de cuarenticinco, discurriendo, ante mis desorbitados ojos, como película de estreno, facetas muy importantes e inéditas de la vida de Prada. Yo llevaba anotado en un cuadernito un orden sobre las preguntas para el maestro: la razón de su antichilenismo recalcitrante y del anticlericalismo que inflama la prosa pradiana, la creación del Circulo Literario, los pormenores del memorable Discurso del Politeama, su enfrentamiento a Piérola, el cuestionado viaje a Europa, su enfrentamiento con Don Ricardo Palma.

Fascinaba ver como LAS citaba de memoria y en detalle cada libro escrito por Prada, tanto los de prosa como en verso, sus editoriales, las fechas de sus primeras publicaciones.

Le pedí ilustrarme mejor sobre su vida al lado de la compañera leal: la francesa Adriana de Verneuil, y algunos datos sobre el trágico suicidio de Alfredo, el único hijo de ambos. Del mismo modo, tuve que pedirle mayor claridad en torno al amor profano y oculto de Prada: Mónica Calvet y Bolivar, y la descendencia dejada por ese lado, muy discretamente guardada por la historia.

No podía desaprovechar y expurgué también sobre el encuentro que Prada tuvo lugar en la Biblioteca Nacional, cuando fue director, con el joven e inquieto estudiante universitario trujillano Victor Raúl Haya de la Torre. !Nunca tuve tanta iluminación!

-En cuanto a las fotografías, hay una en que MGP está pegando estampillas...
-Sí, era un filatelista consumado
-pero, ¿quién le toma esa foto? ¿es en el Estudio de Curret, verdad?
-no, es Adriana, su esposa
-una última pregunta, ¿cuál es el epitafio escrito sobre su tumba?
-eh? !por favor, no me haga perder tiempo con datos que usted debe indagar por su propia cuenta! Mire, gaste cincuenta centavos y tómese su microbús y vaya directo al cementerio, allí lo podrá saber- se sonrió finalmente.

Maravillado, deslumbrado, salí de tan increible encuentro, como caminando en el aire. Si bien le pedí al Maestro que me permitiese visitarlo algunas veces, aquella sería la última vez que lo tuve a mi lado, únicamente para mí. Con seguridad, uno de los momentos más hermosos y memorables que he podido experimentar en mi vida y que recién hoy lo cuento, con infinita emoción y elevado orgullo.

Llegué a ir al Cementerio Presbítero Maestro, en Barrios Altos, saliendo nomás de la universidad y en compañía de Charo, tan leal e identificada con cada de una de mis inquietudes intelectuales de muchacho, pues fue ella quien a la fuerza me llevó al Canal Cuatro para incribirme en el concurso de "Los diez millones". Y ella quien coordinó mis citas con los escritores Salvatecci y Podestá.

Ya en el cementerio, nos internamos por sus largos y sombríos pasadizos. Mientras avanzábamos por el área donde descansaban los grandes hijos del Perú, resultaba imposible no dejar escapar la emoción al ver tanta historia junta durmiendo bajo las entrañas de la tierra.

Nos detuvimos e hicimos una emotiva plegaria ante la tumba de José Carlos Mariátegui, "El Amauta", !tanto hizo por este nuevo Perú!.

No dejaba de llamar nuestra atención la tumba tan singular del poeta José Santos Chocano, enterrado de pie, genio y figura, hasta la sepultura.

Y, finalmente, mas allá, una solitaria piedra de granito, el epitafio:

"Aquí yace la luz", Manuel Gonzáles Prada: 6 de Enero de 1844-22 de Junio de 1918"

Luis Alberto Sánchez falleció el 6 de febrero de 1994. Y la suya será la tumba que, regresando a Lima, iré a visitar, y decirle, inclinado, que me entristeció muchísimo su muerte, y como nadie deploré que, al haber sido cerrado el Congreso por el abuso de la dictadura, se le privaron los honores que su gloria de gran Tribuno y uno de los prohombres de la Patria le eran dignos.

Y, decirle también que, a pesar de todo, no llegué a ganar el concurso por un incidente anecdótico verdaderamente asombroso, ni logré estudiar mi post grado en la Complutense de Madrid. Pero que aprendí que la vida puede ser también bella y hermosa, si nuestros sueños, aunque no realizados, son vividos intensamente en el alma.

Nueva Jersey, invierno del 2011.

Luis Alberto Castillo

lunes, 14 de febrero de 2011

Una mirada al Perú:


"Es necesario ser virtuoso
o renunciar a ser grande"

Los Coloquios de Víctor Raúl
*Sede: Aula Magna (Casa del Pueblo, Lima)
*Dia: Jueves
*Hora: 8 PM (hora exacta)
*Temario: Humanidades
*Expositor: c.Jefe Victor Raúl
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Líder y fundador del aprismo, autor de una de las obras políticas más ricas y prolíficas de América Latina, Víctor Raúl Haya de la Torre, antes que político, fue Maestro.

Como gustaba recordarlo a los jóvenes, el Apra fue escuela, antes que partido político. Y ya desde joven universitario, Víctor Raúl intuyó que la peor tiranía a la que había que enfrentarse sin tregua era la ignorancia. Por eso, en una época en que el trabajador estaba atado a las fábricas y talleres en jornadas largas de doce a dieciseis horas diarias, Haya, al frente de la presidencia de la federación de estudiantes del Perú, enarboló uno de los postulados más elevados y dignificantes para el obrero: "8 horas de trabajo, 8 horas de descanso y 8 horas de estudio". Y a través de ideas fuerza verdaderamente elocuentes como "si sabes enseña, si no sabes, aprende", forjó conciencia de estudio en el trabajador.

Por ello, simultáneamente a la lucha por la conquista de las jornadas de las 8 horas diarias, Víctor Raú, propugnó la fundación de las llamadas Universidades Populares, que bautizaría con el nombre digno de Gonzáles Prada, y en donde, ante la cátedra de figuras intelectuales de renombre, los obreros asistían entusiastas a informarse y conocer los grandes temas del acontecer nacional e internacional.

Víctor Raúl fue el primer rector.

Posteriormente, ni en los peores momentos de la más dura persecución de que fue víctima, Víctor Raúl abandonaría jamás su gran tarea pedagógica. Es así que al interior del Partido Aprista se fueron instituyendo, semana a semana, como cita religiosa, sus encuentros con el pueblo en un misterioso llamado del espíritu para disertar alrededor de diversos y variados tópicos de la cultura y el saber humano.

Nacerían los Coloquios de Víctor Raúl.

(página en proceso...)

Crónicas de New York: Central park




Central Park
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!Por fin llegó la primavera!, y, cuando esta época llega a New Jersey, después de haber afrontado, por espacio de cinco meses, un frio intenso que hace tiritar hasta los húmeros, una copiosa lluvia...! a cántaros ! (las umbrellas se te rompen a cada rato), truenos fantasmales e impresionantes relámpagos que transforman los cielos en un thriller de Alfred Hitchcock, nieve, nieve y más nieve, y, peor, cuando se friza, las calles semejan un espectacular patinaje sobre hielo, el arribo de esta estación !es la cosa más hermosa del mundo!

Hoy ha sido un día espléndido, y todo el mundo ha salido a hacer camping con la familia y los amigos a los distintos bosques inmensos que justifican que New Jersey lleve su título bien ganado de Estado Jardin, por la diversidad de áreas verdes que tiene y embellecen sus towns (el bosque de Harrison, donde vivimos, es precioso).

Para esta temporada, no bien llega un weekend, nosotros preferimos tomar el metro y arrancar hacia New York, pues nada es tan lindo que disfrutar de un día de camping en Central Park, adonde los chicos suelen acompañarse de amigos y amigas y ponerse a jugar fulbito, pasear en la bici o patinar.

!Central Park es una belleza!, una gigantezca reserva natural que tiene New York. Para mejor apreciar su impresionante y monumental tamaño, nada mejor que subir al Empire State, hasta la torre donde trepó King Kong, y ver desde ahí el espectáculo maravilloso e irónico que ofrece: entre tantos rascacielos antiguos y modernos, sobresale, majestuoso y orgulloso,un soberbio cuadrado enorme, todo cubierto de verde, dominando prácticamente la cuarta parte de Manhattan.: es Central Park

Por esta época, Central Park es muy visitado por numerosos grupos de turistas, gran parte europeos, españoles, franceses, italianos, alemanes, o tambien chinos, japoneses, etc., atraidos por la impresionante naturaleza del lugar y en busca de los tesores que ofrece

Los lagos, de una belleza paradisiaca y poética, como salidos de una pintura de Renoir, y que para disfrutarlos enteramente nada más sencillo que rentar una pequeña canoa y ponerse a remar plácidamente.

Espectaculares ambientes de patinaje, para jóvenes especialmente (en el invierno es para patinaje sobre hielo y esto !es un encanto!); restaurants que ofrecen los piqueos más exquisitos, con unas barras con tragos de locura, donde se puede degustar deleitándose con el panorama más divino del mundo:
un hermoso y sereno lago chapoteando a solo unos metros de los pies, rodeado de una tupida malesa, árboles centenarios obsequiendo un relajante frescor, ardillitas corriendo juguetonamente, graznido de patos silvestres surcando el cielo newyorquino, y, al fondo,sobresaliendo, como los gigantes imaginarios del Quijote, soberbios y empinadísimos rascacielos de fierro y vidrio, que le dan al lugar el inusitado contraste de un cuadro armonioso y perfecto

Hay diversos auditorios para el espectáculo popular (el jass es lo que más veo exhibir), mereciendo destacar el Delacorte Theater, enclavado al centro de todo este verdor, con unas butacas dispuestas como un teatro griego, a cielo abierto. Para esta estación del año, es donde comienzan a montar las obras más sonadas en el mundo.

Recuerdo haber asistido con Charo, hace dos años, a espectar Madre coraje, del polémico Bertolt Brecht, con un impresionante lleno total y un éxito redondo, y con prolongados aplausos de pie, sobre todo por el atractivo de quien encarnó intensamente al personaje principal, nada menos que la vibrante y gran !Meryl Streep! .

Pero, si de una obra debo afirmar que quedé intensamente fascinado, diría mejor, embelesado, fue de Hair, !una maravillosa coreografía!, que, con increible escenografía, vistosos colores, espectaculares looks y una música encantadora, recrea los maravillosos años sesenta, la época del hippismo.

Una bella tarde de comienzos de otoño, al compartir un rico paseo con Charo acompañados de mis queridas primas Ana María y Mónica Estrada, disfrutando de la tranquilidad y el airecillo acariciador que por esta época nos regala el parque , nos fuimos internando hasta el centro del Parque, y, entonces, ... nos topamos con una cosa encantadora: !un carrusel, tan antiguo como mágico, como aquéllos que deleitaron y rodearon de bulla y felicidad nuestros preciosos juegos de niñez, con unos hermosos caballitos blancos y negros, esculpidos en madera de una bien labrada artesanía.

No pudimos resistir al cautivo del hermoso juego, y, tras mirarnos las caras, advertimos que en todos habia aflorado el niño que llevamos por dentro, y, sin más, !nos trepamos cada uno a un caballito! Yo logré montarme en un caballito blanco, de una crin hermosa, y sobre el cual cabalgué como el mejor de los jinetes; todos reimos de nuestra traviesa locura, mientras al fondo una vieja pianola tocaba una tradicional melodía de feria que ayudaba a recrearnos el mundo de nuestra preciosa infancia. Sali con la sensacion de haber sido el mejor de los cowboys .

Son también maravillas que enriquecen culturalmente el lugar, los regios monumentos y bustos que rodean el parque, la mayoría trabajados finamente en mármol, granito y cobre, levantados para perennizar alguna efemérides nacional o un hecho significativo, o en honor de figuras universales y celebridades norteamericanas, destacándose la famosa cabeza de Ludwing Van Bethoven y la figura del poeta y dramaturgo alemán Schiller. Pero también uno se toca por el camino con figuras familiares: el monumento a El Libertador Simón Bolívar, el de Don José de San Martin, o del poeta y héoe cubano José Martí. Aquí, lejos de casa, uno siente vibrar más la Patria Grande, y emociona ver a los nuestros.

A mí siempre me ha llamado la atención , entre tantos monumentos a héroes y personajes ilustres, ver el busto labrado en cobre maciso a un perro: Balto. La leyenda al pie del busto habla de una acción heroica gestada por el noble animal que salvó la vida de decenas de niños.

Un día, compartiendo tv en nuestro apartamento de Harrison con Charo y los chicos, nos pusimos a ver una de dibujos animados sobre la aventura de unos perritos desarrollada en un pueblito de Alaska, y en donde se desató una fuerte epidemia de difteria; nadie podía traer los medicamentos que, por la fuerte tormenta, habían quedado regados por el camino junto a los hombres heridos que la traían. Entonces se armó un operativo de rescate excepcional con un grupo de perros a tiro de trineo, y el líder era nade menos que Balto, el perrito de Central Park. Gracías a su temeraria y heroica labor, la medicina llegó a tiempo y se salvó la vida de muchos niños. El escultor quiso inmortalizar la nobleza del animal a través de ese bello y emotivo homenaje de su obra.

Pero quien penetre en Central Park no podrá irse sin antes visitar un lugar muy concurrido por todo buen turista: Strawberry Fields, una zona nombrada así en honor al tema de The Beatles, pues ahí se rinde culto a la memoria eterna de John Lennon. Al centro del simbólico parquecito, aparece grabado en piedra: Imagine. Emocionante, !para qué más!

Central Park ofrece todos estos tesoros culturales, sitios de leyenda, centros de estar, buen entretenimiento e inmejorables ambientes de disipación. Por lo pronto, para mañana domingo hemos programado con Charo salir y adentrarnos y caminar por sus bellos senderos, previamente llevarnos del starbuck algunos coffees, obligados croissants y sandwich espectaculares y tirarnos bajo la copa de algún buen árbol, disfrutar del ambiente, dejarnos llevar por el dia y leer alguna última novela de Isabel Allende, que antes pasaremos comprando por la Barnes & Nobles.

El que se anime, que nos siga ...


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Nueva York, primavera del 2010






Luis Alberto Castillo



martes, 11 de enero de 2011

Libros



"Flor de fango"

* Autor: José Maria Vargas Vila
* País: Colombia
*Año: 1918
* Género: Novela
*Escuela: Realismo.

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Pocas novelas emergieron en el siglo XX encendidas de un realismo tan intenso y fulgurante, para denunciar, en pluma virulenta y acerada, con radical vehemencia, los prejuicios e hipocrecía de una época, su beatería tradicionalista, los falsos valores de sus instituciones y autoridades desatados cruelmente en contra de la mujer.

El autor, José María Vargas Vila, hace de"Flor de fango" algo más que una novela hermosa: es el alegato vibrante, valiente y conmovedor de la honra de una mujer: Luisa.

Luisa es una joven educadora de cautivante belleza, cuyos servicios han sido requeridos por el poderoso hacendado de la región, Don Juan Crisóstomo de la Hoz, para orientar la educación de sus dos niñas: Sofía y Matilde.

Desde el primer instante que la joven aparece, debido al encanto de su singular hermosura, mansedumbre de carácter y su natural virtuosidad, logra impresionar a todos a todos los hombres de la hacienda, quienes ven la forma de conquistarla.

Sin embargo, es Arturo de la Hoz, hijo profano de un amor oculto de doña Mercedes Sánchez de Pescador y Robledo con el párraco del pueblo, quien se enamora perdidamente de Luisa, pero, debido a su timidez, calla el amor que le profesa.

Situación distinta ocurre con el poderoso hacendado, don Crisóstomo, quien está prendado de la belleza de Luisa, a quien hasta intentó abusar en dos ocasiones. Y es así que, en una de ellas, Arturo logra proteger a la joven, declarándole su amor. Sin embargo, al ver amenazada su honra, Luisa decide salir de la hacienda. Este hecho da lugar a que, Sofía, su protegida, sin la presencia de Luisa, es obligada a casarse con Simón, un hombre rico y poderoso en la sociedad, y a Arturo con Matilde, su prima.

Luisa se dedica al cuidado de su madre y opta por ir a otro pueblo en donde un cura pervertido, deslumbrado por la belleza de Luisa, para entonces, la nueva directora de la escuela del pueblo, intenta violarla en la misma iglesia. Pero, dada su ascendencia en el pueblo y abusando de la beateria de los feligreses, el sacerdote, en plena homilía, narra los hechos a s u manera, distorsionándolos a su favor, haciendo ver a la joven como una pervertida y pecadora.

El pueblo, que ve en el párraco al representante de Dios en la tierra, se persuade de su sermón, creyendo en la vileza de la joven, contra quien levanta una intensa ola de repudio y calumnia, apedreándola infamemente. Estos sucesos terminan con el trágico corolario de la muerte de Natividad, la madre de Luisa, Natividad.

Luisa, desvastada por la tragedia, sin el apoyo de ningún trabajo y sin contar con nadie en el mundo, se ve expuesta a mendigar. Enferma y casi sin vida, va a parar al hospital, adonde llega el párraco de la región, quien se niega a darle la unción de los enfermos en tanto la joven no aceptara su vida en pecado. Luisa, enferma, pobre y desamparada, no obstante niega con dignidad toda culpa.

Pero, preso de sus prejuicios y falsos valores, el pueblo expresa su total desprecio por Luisa, mancillando su honor, pisotando su nombre, propiciando que, ya sin fuerzas, dejase este mundo en la más conmovedora soledad.

jueves, 6 de enero de 2011

Poesia-



Cesar Vallejo

- Nombre : César Abraham Vallejo Mendoza
- Nacimiento: 16 de marzo de 1892, Santiago de Chuco, La Libertad, Perú
- Fallece : 15 de abril de 9138 , París, Francia
- Géneros : Poesía, ensayos, cuentos, periodista
- Obra : "Los Heraldos Negros", " Poemas Humanos", "España, aparta de mí este cáliz",
"Paco Yunque", "Trilce", "Tungsteno:
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César Vallejo es el poeta universal por excelencia. De familia mestiza, fue el menor de once hermanos y creció en medio de una gran devoción cristiana, su familia deseaba que se convirtiera en cura.

Completó secundaria en la ciudad de Huamachuco en 1908 y obtuvo su bachillerato de letras en la universidad de Trujillo en 1916 escribiendo dos años más tarde su primer libro de Poesía llamado "Los Heraldos Negros" (impreso en 1918, circula en 1919), uno de los más representativos ejemplos del posmodernismo.

En 1920 regresa a su pueblo natal, donde debido a unos problemas es encarcelado; esta experiencia tendrá una crítica y permanente influencia en su vida y obra, y se refleja de modo muy directo en varios poemas de su siguiente libro, Trilce (1922).

Un año después parte para París, donde permanecerá (con algunos viajes a la Unión Soviética, España y otros países europeos) hasta el fin de sus días. Estos años estuvieron marcados por una gran pobreza y un intenso sufrimiento físico y moral. Conoció a poetas como Huidobro, Gerardo Diego, Juan Larrea y Juan Gris, con los que participó en actividades de sesgo vanguardista, pero pronto abjura de su propio Trilce y hacia 1927 aparece firmemente comprometido con el marxismo y su activismo intelectual y político.

Trabajó para periódicos y revistas, escribió piezas teatrales, relatos y ensayos de intención propagandística, como Rusia en 1931. Reflexiones al pie del Kremlin (1931). Inscrito en el Partido Comunista de España (1931) y nombrado corresponsal, sigue de cerca las acciones de la Guerra Civil y escribe su poema más político: España, aparta de mí este cáliz, que aparece en 1939 impreso por soldados del ejército republicano. Toda la obra poética escrita en París, y que publicó en diversas revistas, se recopiló con el título Poemas humanos (1939). Falleció el 15 de abril de

César Vallejo revolucionó la poesía del Siglo XX, estremeciendo sus cimientos para hacer del verbo,antes que un canto de amor, una necesaria e impostergable denuncia de dolor.

Nadie como él se sumergió en el hondón profundo del alma humana transmitiendo con intensidad desgarradora sus desgracias y pesares, mostrando la cruda fragilidad del hombre como una simple consecuencia ante los dados lanzados por el destino, a veces, del odio mismo de Dios.

"Los Heraldos Negros", su magna obra, lejos de ser la obra patética y confusa desdeñada por una crítica superflua más cercana a narradores mercantilistas, lo muestra como un poeta auténtico.

¿Qué más auténtico que ensalzar al hombre que sabe cargar su cruz?.

¿Qué ternura más hermosa que la palmadita que en la hora del infortunio recibimos sobre nuestros hombros?

¿Qué más poesia que la que se solidariza con nuestro dolor?

¿Qué poeta más vivo que quien se duele de estar vivo?


"LOS HERALDOS NEGROS"

"Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... ¡Yo no sé!

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.

Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.

Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre... Pobre... ¡pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!"


(página en proceso...)







(en proceso)

jueves, 28 de octubre de 2010

Debate: Religión





Las caídas de la Iglesia

Hace cincuenta años, Heinrich Boll, destacado novelista alemán, Premio Nobel, notable escritor católico y gran conocedor de su Iglesia (participó como soldado en la Segunda Guerra Mundial y fue testigo de la posición de la Santa Sede de Pío XI y Pío XII frente a los crímenes del nazismo contra los judíos), dio a luz un tremendo libro: Opiniones de un Payaso (1963), del cual se desprende el profundo dilema que al parecer atormentaba el alma creyente del autor:

¿Puede un creyente ajustar enteramente su vida a los preceptos evangélicos, o, inevitablemente, tendrá que llevar una vida escindida entre su diario comportamiento terrenal y el mundo de sus creencias?

En estos días de justificados y encrespados debates a causa de los nuevos escándalos que sacuden al Clero (el encendido affaire del padre Alberto en Miami y la paternidad de un niño descubierto al actual presidente de Paraguay, Fernando Lugo, cuando era obispo), la reflexión de Heinrich Boll, por venir del talento de quien escribió la obra, un católico practicante y comprometido, es digna de tenerse en cuenta, pues pocas veces creyente alguno ha expresado en voz alta una confesión tan lúcida, como humilde y sincera, en torno al rigor de las reglas por las que, según la Iglesia, debe encarrilarse la vida del creyente, del común y silvestre.

¿Se puede exigir y esperar de ellos una coherencia mayor entre la teoría y la práctica que la que muestran y exhiben quienes mandan y ejercen liderazgo al frente de la Iglesia?

La novela, de una cavilación filosófica formirable, se sumerge a explorar la vida social del católico en confrontación con la de las autoridades de la Iglesia, a fin de recoger la certidumbre buscada con tanta ansiedad.

Quien se internalice con su lectura, no le resultará difícil encontrar entre Heinrich Boll y Maquiavello (El Príncipe), a pesar de los tres siglos que los separa, las mismas conclusiones: la coherencia absoluta entre la moral cristiana y la vida diaria del creyente es de imposible cumplimiento, sólo concebible en casos excepcionales, en el loco o el santo.

Maquiavelo formuló su fisolofía para el príncipe católico, llegando a concluir que si éste intentaba gobernar de acuerdo a sus principios morales de cristiano, resultaría un rotundo fracaso, ya que "el poder, antes que una moral, es una praxis, un arte que exige contínuas transacciones con el engañoy la mentira para ser exitoso".

Maquiavelo fue uno de los más grandes pensadores de su época y su filosofía -un verdadero tratado político- fue fruto de las observaciones, frías y objetivas, de la política entonces dominante, pues por años ejerció funciones de burócrata al servicio de la Señoría florentina.

Opiniones de un Payaso, la novela más celebre de Heinrich Moll (casi todas muestran un contenido ideológico-religioso), es un interesante ensayo que todo creyente debería leer, pues configura un duro enjuiciamiento al comportamiento moral de la Iglesia y de la sociedad, si bien hay que ubicar el libro a los días de la posguerra.

Hoy, al tener noticias del pronunciamiento que un importante grupo de sacerdotes acaban de expresar en Argentina, quienes, reafirmando la vigencia de su fe, piden la posibilidad de que el celibato no sea regla obligatoria sino optativo, creo, con mayor convicción, en el carácter irracional e irreal de la medida.

El mundo ha ingresado al Siglo XXI con la plena conquista de la igualdad de los sexos, por lo que también considero inexplicable que la mujer continúe relegada a su secular papel de sierva y fiel seguidora y defensora del Clero, siendo que, tan igual que el varón, es digna de ejercer el alto oficio del sacerdocio, especialmente hoy que la vemos proclamar con conmovedor orgullo estar disciplinándose en los profundos estudios sobre la fe cristiana y la Iglesia.

New York, Barnes & Noble, noviembre de 2010.

Luis Alberto Castillo.