sábado, 1 de octubre de 2011

Libros





Jackie Kennedy

- Autor
: Henry Gidel
- Título : "Jackie Kennedy"
- Género : Relato, Biografía
- Editor : Flammarion
- Año : Agosto, 2011
.........................................
Encarnación de la belleza, la delicadeza y el encanto, carismática, inteligente y cautivadora, la primera dama más glamorosa de la epopeya norteamericana, Jcqueline Lee Bouvier, Jackeline Kennedy, Jacqueline Onassis, Jackie, vivió una de las historias más románticas y admiradas del siglo XX, en sus primeros capítulos, pero desencadenada por sucesivos capítulos signados por la muerte, el dolor, la incomprensión.

La suya, ¿fue la falsa historia de una mujer moderna y al centro de la más encendida admiración mundial, o la de una triste heroína de una verdadera tragedia griega?

Desentranar la verdad de la imaginación, deshacer el icono que el mito infló, para dejar al desnudo al ser humano, rescatándolo del papel encasillado de una vida fascinante y perfecta, envuelta en el brillo resplandeciente de fotos de revistas, imágenes de prensa, artificiosos posts de reporteros y flashes de la televisión, es la tarea que Henry Gidel, el notable escritor francés, emprende en este magnífico relato, sobre la base de un acopio de documentos de primera mano.

Un libro que ya, desde su primera lectura, deja al lector anonadado, perplejo, planteándose nuevas interrogantes en torno de vida tan cautivadora.

Lo que aflora en el libro desde la primera página hasta la última, es el intenso amor de Jacqueline Bouvier por su esposo, John Kennedy, el presidente más carismático y, sin duda alguna, uno de los más amados de la historia norteamericana. Jackie tenía una adoración sin límites por su marido: "Era la persona más descontracturada que ví en mi vida".

Lo adoraba, y, luego de su trágico asesinato, veneró y protegió su buen nombre, que en sus memorias, cartas y confesiones, en ningún capítulo ni acápite, desliza siquiera los affaires amorosos que le eran tan conocidos a "Jack".

Jacqueline articula expresiones tan hermosas de un padre muy amoroso, un apasionado y voraz lector, que se pasaba el tiempo siempre con un libro en la mano, cuyos momentos de deleite ella cuidaba con no perturbar, ni que nadie lo hiciera.

John Kennedy era un presidente que hacía la siesta en la Casa Blanca en pijama, un católico ardiente que invocaba siempre a Dios. Ella era doce años menos que su marido, y no tiene problemas en admitir que sus opiniones políticas eran las de él. "¿Cómo podría tener opiniones políticas? Las suyas eran mejores", confiesa.

Pero Jackie tampoco tiene reparos en confesar los personajes por quienes sentía rechazo. Al recordar la visita que hizo a Paris en el invierno de 1961, junto a su esposo, experimentó un desprecio por el geral Charles de Gaulle, a quien califica de "desagradable"; tampoco le gustaban los franceses, a quienes veía como egoísta.

Pero de Gaulle no era la única personalidad política que fue blanco de sus críticas. Jackie afirma que Indira Ghandi, futura primer ministra de India, era una mujer "amarga, arribista y horrible".

Lo que llamó poderosamente la atención fue leer sus impresiones sobre el líder de los derechos civiles, Martin Luther King, a quien ella rechazaba, recordando haberle dicho a "Jack" que era un "falso".

Un capítulo muy intenso es el que trata sobre la fallida invasión a la Bahía de Cochinos, en 1961, y los momentos tan tensos y llenos de angustia que experimentaron. Jackie confiesa haber visto llorar a su marido al enterarse del desastre.

Cuando, ante la enardecida crítica del pueblo norteamericano, JFK sale al frente y, poniendo el pecho, en memorables frases declara: "Cierto, mientras la victoria tiene muchos padres, veo que la derrota suele ser huérfana: asumo toda la responsabilidad del fracaso de Bahía de Cochinos", la procesión iba por dentro.

Una parte del relato me llenó de preocupación: cuando JFK se preparaba para la reelección, estaba "preocupado por el país" en caso de que su vicepresidente, Lyndon Johnson, le sucediera, lo que finalmente ocurrió tras su asesinato.

Este punto es relevante.

(Página en proceso...)

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Libros





!Basta de Historias!

-Título: "Basta de Historias!
- Autor: Andrés Oppenhaimer
- Año: 2011
- Género: Ensayo
.......................

En un último enjundioso trabajo de investigación, "Basta de Historias", el prestigioso periodista y brillante columnista del periódico "Miami Herald", Andrés Oppenhaimer, ha señalado que en esta hora de crisis global y desfaces financieros la clave es la educación: la educación debe convertirse en el centro de la agenda política y, con ella, deben venir la innovación, la ciencia y la tec

2. Cierto, en los rankings de Universidades del Mundo (tengo a la mano la última edición elaborada por la Universidad Jiao Tong de Shanghai, la más autorizada), en un número de las mejores 1,000 universidades, las norteamericanas siguen siendo las líderes, seguidas por las europeas y las asiáticas, y en donde de latinoamérica no figuran sino tres únicas universidades: la de Sao Paulo (Brasil), la Autónoma (Méjico) y la UBA (Argentina), si bien ocupando los últimos puestos.

3. ¿Las Universidades peruanas? No puedo negarlo, rogaba ver alguna aunque sea en la última línea, !ni ahí siquiera!

4. En realidad, no se trata de tomar partido por las teorías biológicas del desarrollo, según las cuales una raza es más capaz que otra. Lo que pasa es que, mientras nosotros estamos guiados por la ideología (nacionalismo, comunismo) y obsesionados por reivindicar el pasado (Cáceres, Velasco), los norteamericanos y europeos, y más aun los asiáticos, están guiados por el pragmatismo y obsesionados por el futuro. Ellos miran lo que está pasando alrededor del mundo. Nosotros nos miramos al ombligo y nos comparamos con nosotros mismos

5. ¿Le falta humildad a América Latina?, se pregunta Oppenheimer. Al parecer, la dif00000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000erencia entre los países que avanzan y reducen la pobreza y los que no lo hacen, es que los primeros tienen humildad. China e India lo comprueban (lean "El Siglo de China"), pues ellos, teniendo logros tan importantes frente a la educación, piensan que hay otros países como Singapur que lo están haciendo mejor.

6. El enjundioso libro de Ramón Tamames, "El siglo de China", ilustra la suerte de paranoia constructiva que muestran los asiáticos, quienes trabajan cada vez más duro motivados para ser mejores y perfeccionarse aun más. América Latina sufre de triunfalismo y complacencia.

7. Una encuesta del BID (Banco Interamericano de Desarrollo) muestra que el 72% de los latinoamericanos están satisfechos con su educación pública, cuando, como hemos visto, en los informes internacionales estamos en los últimos lugares.

8. Debemos pues por partir reconociendo que estamos mal. Como en los centros de tratamientos terapéuticos para drogadictos y alcohólicos: si vas a resolver tu problema, lo primero que te aconseja el terapeuta es que reconozcas que lo eres. A nosotros nos falta reconocer que estamos mal en educación.

9. ¿Qué hacer? Lo primero, poner en la agenda política que lo primero es la educación. Tener visión periférica y no ceguera periférica, es decir, mirar qué están haciendo los países con condiciones similares para afrontar el problema, como Colombia, por ejemplo, donde el gobierno ha comenzado a invertir en calidad educativa.

10. En Perú la solución pasa también por reconocer que el maestro tiene que ser la columna vertebral de la sociedad, que debe ser un profesional preparado y bien remunerado. Ya el gobierno de Alan García puso su grano de arena al respecto, al llevarse a cabo, contra viento y marea del Sutep, una reevaluación del profesorado.

11. ¿El actual gobierno de Humala está andando por el rumbo correcto? A estarse por las medidas sui generis asumidas por el actual Congreso, de no obligar el título profesional para acceder a la función pública o a algún cargo de gobierno, definitivamente que no. Eso sí sería el salto al vacío que tanto se temía a la hora de votar por Humala.

12. Si todos, sin discriminación de preparación, estudios ni capacidad, todos o cualquiera puede ahora acceder a un cargo de gobierno, se estaría entronizando una verdadera Oclocracia (el poder de la chusma ignara), que, al decir de Marguerite de Youcernar en su "Memoria de Adriano", es la peor de las desgracias que le puede pasar a una nación, pues sería un enorme desaliento para tantos jóvenes que se esfuerzan y libran una verdadera batalla de vida para labrarse una profesión, una maestría, un diplomado o doctorado, en la ilusión de una mejor promesa de vida en nuestro país. Entonces, tendríamos ya en cierne una masiva fuga de talentos !qué indolencia!

14. Sin embargo, y ello no obstante, no perdamos el optimismo, pues Perú cuenta hoy con una buena economía, suficiente para generar el cambio que necesita la ecucación, invertir en ella, dándonos cuenta que la clave de esta hora es la educación.

El actual gobierno, con sus torpezas y errores, demuestra también tener una rápida capacida de reacción y enmienda: ya Susana Baca está siendo vista como uno de esos errores en el manejo de la cultura. Que lo suyo son los shows, y no la conducción ni el liderazgo en la educación que clama la juventud.

No perdamos la fe, una golondrina anuncia el verano ...


Nueva Jersey, Septiembre del 2011.

Luis Alberto Castillo.

2. Cierto, en los rankings de Universidades del Mundo (tengo a la mano la última edición elaborada por la Universidad Jiao Tong de Shanghai, la más autorizada), en un número de las mejores 1,000 universidades, las norteamericanas siguen siendo las líderes, seguidas por las europeas y las asiáticas, y en donde de latinoamérica no figuran sino tres únicas universidades: la de Sao Paulo (Brasil), la Autónoma (Méjico) y la UBA (Argentina), si bien ocupando los últimos puestos.

3. ¿Las Universidades peruanas? No puedo negarlo, rogaba ver alguna aunque sea en la última línea, !ni ahí siquiera!

4. En realidad, no se trata de tomar partido por las teorías biológicas del desarrollo, según las cuales una raza es más capaz que otra. Lo que pasa es que, mientras nosotros estamos guiados por la ideología (nacionalismo, comunismo) y obsesionados por reivindicar el pasado (Cáceres, Velasco), los norteamericanos y europeos, y más aun los asiáticos, están guiados por el pragmatismo y obsesionados por el futuro. Ellos miran lo que está pasando alrededor del mundo. Nosotros nos miramos al ombligo y nos comparamos con nosotros mismos

5. ¿Le falta humildad a América Latina?, se pregunta Oppenheimer. Al parecer, la diferencia entre los países que avanzan y reducen la pobreza y los que no lo hacen, es que los primeros tienen humildad. China e India lo comprueban (lean "El Siglo de China"), pues ellos, teniendo logros tan importantes frente a la educación, piensan que hay otros países como Singapur que lo están haciendo mejor.

6. El enjundioso libro de Ramón Tamames, "El siglo de China", ilustra la suerte de paranoia constructiva que muestran los asiáticos, quienes trabajan cada vez más duro motivados para ser mejores y perfeccionarse aun más. América Latina sufre de triunfalismo y complacencia.

7. Una encuesta del BID (Banco Interamericano de Desarrollo) muestra que el 72% de los latinoamericanos están satisfechos con su educación pública, cuando, como hemos visto, en los informes internacionales estamos en los últimos lugares.

8. Debemos pues por partir reconociendo que estamos mal. Como en los centros de tratamientos terapéuticos para drogadictos y alcohólicos: si vas a resolver tu problema, lo primero que te aconseja el terapeuta es que reconozcas que lo eres. A nosotros nos falta reconocer que estamos mal en educación.

9. ¿Qué hacer? Lo primero, poner en la agenda política que lo primero es la educación. Tener visión periférica y no ceguera periférica, es decir, mirar qué están haciendo los países con condiciones similares para afrontar el problema, como Colombia, por ejemplo, donde el gobierno ha comenzado a invertir en calidad educativa.

10. En Perú la solución pasa también por reconocer que el maestro tiene que ser la columna vertebral de la sociedad, que debe ser un profesional preparado y bien remunerado. Ya el gobierno de Alan García puso su grano de arena al respecto, al llevarse a cabo, contra viento y marea del Sutep, una reevaluación del profesorado.

11. ¿El actual gobierno de Humala está andando por el rumbo correcto? A estarse por las medidas sui generis asumidas por el actual Congreso, de no obligar el título profesional para acceder a la función pública o a algún cargo de gobierno, definitivamente que no. Eso sí sería el salto al vacío que tanto se temía a la hora de votar por Humala.

12. Si todos, sin discriminación de preparación, estudios ni capacidad, todos o cualquiera puede ahora acceder a un cargo de gobierno, se estaría entronizando una verdadera Oclocracia (el poder de la chusma ignara), que, al decir de Marguerite de Youcernar e


Nueva Jersey, Septiembre del 2011.

Luis Alberto Castillo.




miércoles, 13 de julio de 2011

Reflexiones



Leo, luego existo

....................
No hace mucho, debatiendo con una amiga del fb, yo afirmaba enfáticamente que lo que determina nuestra existencia como ser humano es la capacidad que tenemos de pensar, nuestro razonamiento y el juicio que formulamos frente a las cosas y los problemas del mundo y la forma de encararlos. En una palabra, nuestras ideas.

En realidad, con tal posición yo no hacía otra cosa que reafirmar el "cogito, ergo sum" ("pienso, luego existo"), la genial frase acuñada hace tres siglos por René Descartes, el padre de la filosofía moderna.

Sin embargo, en pleno siglo XXI, en una sociedad dominada por un consumismo avasallador y agobiante, de grandes y atestados malls, de seductoras ofertas de fin de mes, y donde la vida gira alrededor de alguna nueva adquisición, bien se haría retrucar la frase cartesiana por un sello distintivo más apropiado y contemporáneo: "Compro, luego existo".

Mas, qué hermoso sería que, sin dejar de jugar al aforismo cartesiano, nuestra existencia se viera definida por nuestros hermosos hábitos de lecturas, por la ansiosa espera del fin de semana por visitar la bookstore en pos de un nuevo libro, de nuevas luces, y dijéramos de nosotros mismos: "Leo, luego existo". Es decir, amo tanto los libros y vivo intensamente el maravilloso mundo de la lectura, que, más que algo, soy alguien: leo.

Leer es una de las virtudes más hermosas que puede atesorar el hombre, la expresión más genuina y enriquecedora de nuestra condición humana. Por obra de la lectura podemos aprender, descubrir el mundo y a nosotros mismos, entrar en contacto con la sabiduría, la belleza universal. Es el medio esencial más profundo para nuestra evolución y crecimiento como persona. Es ser libre.

Entonces, ¿por qué no leemos?, o, ¿por qué cada vez leemos menos? ¿ qué pasó con esa llama que encendía nuestra niñez de dicha y entusiasmo en torno a "La isla del tesoro", o que de la mano de Julio Verne nos déjabamos llevar en alucinante "Viaje al centro de la tierra"?

¿Necesitamos tener quince años para suspirar y llorar con la tragedia de "Romeo y Julieta"? ¿Qué nos hizo perder la fe en Bécquer, Darío o Salaverry? ¿Cuándo se apagó esa llama pura y divina de nuestro entusiasmo por tantas y bellas lecturas?

¿Cómo se puede explicar una línea larga de consumidores esperando la oferta de Mc Donald, mientras al frente, en "Barnes & Noble", la presentación del último libro de Rosario Ferré sólo haya convocado una escuálida concurrencia del público lector?

Mario Vargas Llosa expresaba alarmado, no sé si en "La verdad de las mentiras" o "Piedra de toque", que en esta hora el común de los mortales haya reducido su vida en los hábitos prosaicos de tragar, defecar, copular y dormir, !triste rutina!

Mas, no creo que la fe por los libros y las lecturas, es decir, por la redención del espíritu del indivíduo que cada vez es pasivamente más absorvido por el consumismo contemporáneo, deba estar del todo perderdido.

Empecemos por replantear nuestras salidas y reorientar nuestras compras de fin de mes: ante la plétora de anuncios de productos y marcas cautivadoras, decidamos por un buen libro. Christian Dior y Carolina Herrera esta vez pueden esperar, y llevémonos una hermosa novela de Mario Vargas Llosa, algún buen cuento de Borges o lo último de Isabel Allende.

¿Qué logramos con el cambio? Casi nada, pero tenga la seguridad de que, al llegar a casa, no será ya un bien sentándose sobre otro bien, sino usted, que lee y asume una nueva existencia.

Nueva Jersey, Septiembre del 2011

Luis Alberto Castillo.



martes, 26 de abril de 2011

Derecho: E-vote

El Voto Electrónico
.
*Ley No। 29603.
*Diario El Peruano 21/21/2010
.....................
.En fecha 21 de octubre del 2010 se publicó en el diario oficial El Peruano la Ley No. 29603, que autoriza a la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) a reglamentar e implementar, en forma gradual y progresiva, el denominado “voto electrónico” (e-vote)

En una época dominada por la electrónica donde el mundo avanza a un ritmo vertiginoso, sorprende que la aprobación de una norma orientada a modernizar las técnicas del procedimiento electoral a tono con un siglo globalizado, haya sido objeto de un duro cuestionamiento y sometido a un debate tan encedido y prolongado en el Pleno del Congreso.

¿Qué razones y argumentos fueron esgrimidos al respecto?

En principio, debe considerarse que conforme lo consagra la Constitución Política del Estado: toda persona tiene derecho a participar en la vida política del país y, en el marco de dicha participación, a elegir a las autoridades que se encargarán de conducir los asuntos públicos (artículo 2, inciso 17o). La Carta Política asegura que garantiza el ejercicio de ese derecho.

Asimismo, en el artículo 31º, preceptúa: "el voto es libre y secreto". Fue, pues, esta última garantía la considerada relevante en dicho debate: el voto electrónico, por sus particularidades y especiales características, es un mecanismo que evidencia la voluntad del sufragante, haciendo público su voto. El voto electrónico, al parecer, facilitaría el fraude electoral o la violación del secreto del acto de sufragio.

Ahora, el mismo artículo 31º de la Constitución señala que el ejercicio del derecho a elegir deberá regularse a través de una ley orgánica. Y la Ley Orgánica de Elecciones tiene un importante número de artículos que regulan la forma en que se debe ejercer el voto ciudadano, precisando temas como: las mesas de sufragio (artículos 51 al 67), los personeros ante el sistema electoral (artículos 127 al 158), el material electoral –cédulas de sufragio, actas de votación, etc- (artículos 159 a 178), el sufragio –instalación de mesas, votación, escrutinio en mesa, etc.- (artículos 249 al 303), etc.

Pues bien, como lo que se utiliza hasta la fecha es el tradicional voto manual, es claro que la citada normatividad no se ocupa sino a regular, únicamente, esta modalidad.

El e-vote, el voto electrónico, no estuvo, nunca, en la mente del legislador.

Si no es la realidad la quebe someterse a la ley, sino la ley la que debe subordinarse a ella, para andar al ritmo de sus avances e innovaciones, la idea de utilizar el voto electrónico exigiría una nueva ley orgánica, pensada y orientada a regular sus características tan distintas y hasta contrarias a las mostradas por el voto manual.

En principio, ello requerirá: a) de una reforma constitucional, específicamente del artículo 185º de la Constitución, que hace mención al escrutinio público en mesa de los votos; y, b) de un posterior desarrollo legal de esta institución a través de una modificación de la Ley Orgánica de Elecciones.

La garantía del secreto del voto bien podría ser subsanada mediante la aplicación de mecanismos electrónicos adecuados.

El debate no debe, pues, centrarse en recoger los argumentos que impidan la introducción del voto electrónico, pues implicaría cerrar las puertas del derecho al ingreso del progreso y la tecnología, sino a consensuar las formas, los procedimientos y mecanismos más idóneos para su adecuada regulación, dentro del marco constitucional.

El debate sobre la materia queda abierto.

martes, 1 de marzo de 2011

Política

Memorias de Gobierno
Mi Testimonio Personal

- Gobierno: Alejandro Toledo (2001-2006)
- Gestión Pública: Ministerio del Interior
- Designación: Septiembre 2002-Marzo 2004
- Ministros: Rospigliosi, Gino Costa, Sanabria, Rospigliosi
..........................
. En diciembre del 2001 recibí la honrosa invitación para participar como funcionario público del Gobierno de Alejandro Toledo, enlace que se dió a través de una joven lidereza de Perú Posible, alumna mía, poseedora de un impresionante arraigo en las bases del Partido de Gobierno.

Como era de esperarse, la noticia fue recibida por mi familia con efervescente júbilo y sabor a fiesta nacional.

Y es que ningún buen peruano amante de la democracia podía olvidar que aquellos días en que el país se encontraba inflamado, transitando entre la más amarga desesperanza, la prensa había vendido su plana editorial al poder, el Congreso descendía a los niveles más groseros de censurable genuflexión como nunca antes lo había estado, el poder judicial tenía hipotecado su independencia y hasta las fuerzas armadas, en gesto despreciable que nunca olvidará la historia, había jurado completo sometimiento al dictador, emergió un auténtico líder del pueblo que, con la fuerza impresionante de su coraje e invencible rebeldía contra una tiranía corrupta que se había agazapado en el poder, supo movilizar, en jornadas verdaderamente épicas, a todos los pueblos y razas del Perú enarbolando las banderas de la unidad, la esperanza y la dignidad.

!Era un orgullo trabajar para el gobierno de Alejandro Toledo!

Se asumía una tarea de verdadera reconstrucción de la democracia, tras diez largos años en que el aparato estatal estuvo capturado por una de las mafias más oprobiosas de que tenga memoria la historia del Perú. Teníamos una labor árdua y sumamente difícil por delante. Pero, al mismo tiempo, nunca el reto se presentaba más bello y hermoso.

En esos términos inicié el vibrante discurso el día en que tomé posesión del cargo. Si hay un momento en que la vida lo ilumina a uno por completo, ese fue el mío.

Aquella maña fue de lo más hermosa en mi vida. Temprano estuve a pedir la bendición de mi madre. Luego Charo, tras haberme venido dando mil consejos en el auto, me dejó en la puerta misma del Ministerio del Interior.

Ingresé en impecable terno azul marino, con una pulcra camisa blanca que hacía resaltar mi corbata de seda igualmente azul, que el año anterior Charo me había traído de París. Desbordaba de entusiasmo y con las ganas inmensas de dar lo mejor de mí. No sé por qué, pero recordé un sermón de Víctor Raúl que me quedó grabado en el espíritu desde mis días juveniles: " Si quieres ser Grande, !prepárate a hacer cosas grandes!".

En mérito de Resolución Ministerial firmada por el Ministro Fernando Rospigliosi, fuí designado Director de la Oficina de Asesoria Legal de Gobierno Interior. El personal de la Oficina ya me esperaba espectante, sorprendiéndome con una cálida bienvenida.

Estaba conformado por tres simpáticas secretarias, Elvira, Gloria y Corina, una chica transferida de la Policia, dos asistentes, un tramitador y dos abogados, Erika Alvarez y Pulitti Romero.

La Oficina quedaba en el cuarto piso, y se distribuía en tres ambientes amplios y cómodos. Mi despacho estaba al fondo, y era grande, dominando el área legal. De primera impresión, transmitía un aire cálido y acogedor: un reluciente mobiliario de fina madera caoba rodeaba un atractivo sillón giratorio de cuero negro, unos anaqueles con lunas corredizas se arrinconaban en la pared, de punta a punta, donde se apiñaban una línea de libros, casi todos sobre administración pública, llamándome rápido la atención un grupo numeroso de vistosas ediciones de la revista "Gaceta Juridica", para la cual precisamente yo escribía. Un televisor "Sony" grande colgaba en lo alto de la pared, y en un mueble apropiadamente establecido, un equipo estereofónico de música.

Casi pegado al costado de mi sillón, una preciosa computadora y, sobre mi escritorio, dando el toque oficial, una banderita del Perú.

Tenía un exquisito baño privado. Rápido probé el espejo, era de los que saben regalar una buena figura.

En general, todo el ambiente de mi despacho era resaltado con esplendor por una gruesa alfombra granate. Dominaba la escena, estratégicamente ubicado en la pared y escoltándome por la espalda, un impresionante retrato a todo color del Presidente Alejandro Toledo sonriéndole a la historia.

Se me asignó un coche oficial, un precioso Nissan sentra de color negro, con un chofer que a veces me recogía de casa, vales de gasolina para todo el mes y tickes para el comedor de ejecutivos en el primer piso, adonde yo bajaba a la hora del break, más para estirar las piernas y departir un poco con los demás funcionarios o los altos oficiales de la PNP.

Engreimiento no faltaba, pero el ingreso no era mayor al equivalente de los US$1, 500, cuyo depósito se efectuaba cada mes directo a la cuenta que se nos había abierto en el Banco de la Nación. Al poco tiempo extrañaría los ingresos que facturaba mi Estudio Jurídico Castillo-Devoto de los Portales de la Plaza San Martin, el que, con inmensa pena, tuve que dejar, pues la función pública es a tiempo completo.

Yo trabajaba doce o catorce horas diariamente. Llegaba a las 8 de la mañana y no salía sino hasta pasadas las 8 o 9 de la noche. A veces el trabajo me absorvía tanto, que recién a las 11 de la noche estaba regresando a casa. Los sábados y domingos no eran necesariamente días destinados al descanso, y giraban en torno de labores de coordinación con la Prefectura de Lima y Defensoría del Pueblo, adonde se me participa en Mesas de Diálogo para dictar conferencias sobre derechos humanos, violencia familiar, los derechos del niño, la mujer, el Acuerdo Nacional, etc..

No faltaba el estallido de algún conflicto o alguna asonada popular por la periferia de Lima, que, por encargo directo del Jefe de Gabinete del Ministro, me obligaba a sacrificar mi domingo familiar para realizar la correspondiente supervisión in situ escoltado por un convoy de la Policía de la Región.

El quehacer de mi despacho era intenso. No daba tregua ni concesiones al descanso; se sentía que se trabaja para todo un país. Gran parte se centraba en la absolución de consultas y la formulación de opiniones de carácter jurídico vinculados a cuestiones de seguridad interna, derivados en conflictos de tierras o invasiones, o incidentes suscitados en los sorteos públicos (casinos, rifas de carácter social, donde estaban en juego la disputa de una casa, un automóvil, grandes cantidades de dinero).

También teníamos competencia para supervisar programas sobre concursos del saber que pasaban por la televisión, acaso la labor en donde yo acudía con el mayor deleite, pues decidía en temas de carácter intelecual.

Parte de nuestra función se centraba en la elaboración de proyectos de resoluciones directorales y ministeriales. Más adelante, cuando el Jefe de Gabinete tuvo a bien coordinar conmigo y confiar en mis opiniones, se me encargaría también la elaboración de proyectos de Resoluciones Supremas, especialmente sobre la designación de Prefectos, o la remoción de los mismos.

Recuerdo que el doctor Dante Vera-Miller, Jefe de Gabinete de Rospigliosi, expresaba: "si no viene con el visto bueno del doctor Castillo, no pasa para la firma del Presidente Toledo". Emocionante.

Pero la labor más agotadora, no cabe duda, era revisar las apelaciones o quejas derivados de los procedimientos de garantías, que llegaban desde los distintos departamentos del Perú !en números astronómicos!. En una sociedad tan convulsa como la peruana, las garantías personales y posesorias representan la herramienta de defensa de primera mano que dispone el común ciudadano para conjurar la agresión.

Daba lástima constatar la nula preparación que ostentaban los Prefectos, Subprefectos y peor Gobernadores. Una petición de garantía, llamada a ser resuelta en el día, demoraba meses. Y era frecuente que, sin saberlo, las autoridades políticas interferían y usurpaban la función jurisdiccional, pues en asuntos relevantes judicialmente (posesión de una herencia, restitución de un inmueble, la propiedad privada, intento de homicidio, etc.), asumían competencia dando curso a una petición de garantía posesoria.

A la improvisación de las autoridades políticas, se sumaba la desfasada normatividad que regulaba el procedimiento de garantías, un amasijo de reglas ambiguas, genéricas, contradictorias, imprecisas !como para extraviar al mas entendido! Marguerite Yourcenar decía en su "Memorias de Adriano" que peor cosa no podía pasarle a un país que estar dominado por la oclocracia: la tiranía de las mayorías incultas, el peor de los gobiernos.

Era el costo de retribuir favores a quienes habían trabajado en la campaña electoral. Muchas veces, cuando por la emergencia del caso debíamos reunirnos en pleno todos los directores, indignaba ver tanta ineptitud e incompetencia al frentre de cargos de gravitante importancia para el país.

Al dejar el sector, tuve la satisfacción de haber organizado innumerables charlas y diversos cursos de capacitación para las autoridades políticas. En en el despacho del Ministro ingresé un proyecto de resolución ministerial instituyendo una Escuela de Capacitación para Autoridades Políticas, pues consideraba que todo candidato, antes de ser nombrado, debía contar con esa mínima preparación. Ignoro si llegó a ser aprobada.

También dejé para su aprobación el proyecto de un nuevo Reglamento de Procedimientos de Garantías, más compatible con la institución de los derechos humanos y los principios constitucionales y fundado en la teoría de la flexibilización, tan necesaria en el corazón de la burocracia más rancia del aparato estatal; y en el preámbulo, una hermosa exposición de motivos, como para que lo entienda el Gobernador de más humilde entendimiento. Tampoco sé si llegó a aprobarse.

Aprendí que no existe mundo más complejo ni tan paradójico que el que existe en la función pública, pues, al tiempo que obliga tomar decisiones sin demora y con la mayor firmeza, impone actuar con mesura y harta sutileza, so pena de incurrir en responsabilidad funcional.

Ello explica que exista una práctica generalizada de actuar con demora y lentitud a la hora de tomar decisiones de cierta envergadura, pues, antes que salvar el problema nacional, la preocupación del funcionario más se centra en no afectar la norma cuidándose de futuras responsabilidades.

A consecuencia de una decisión que yo había tomado sobre un caso de garantías (un violento conflicto desatado entre dos comunidades en torno a la posesión de tierras en el cerro denominado "El Chivo"), resulté involuntariamente enfrentado con el jefe de gabinete, el Director de la Policía Nacional, el Prefecto de Lima y con el propio Ministro del Interior, el inepto y bravucón Sanabria

Recuerdo que fue en una reunión cargada de tensión en el despacho del Vice-Ministro, a donde, en plena medianoche, fuí requerido asistir con urgencia, en circunstancias en que ya me encontraba descansando en casa.

Estaba el jefe de gabinete, doctor Eduardo Rada, el Viceministro Vásquez de Velasco y su asesor, Fernando Reyna. Se me cuestionaba haber sacado una resolución de garantías contrariando la posición que tenía el Ministro Sanabria sobre el caso. La resolución anulaba una orden ya impartida por el Director General de la PNP, el General Pérez Rocha, con anuencia del Ministro y en coordinación con el Prefecto de Lima, Jorge Chávez.

El doctor Rada, sin dejar su típica apostura de gentleman inglés (había estudiado en Oxford), fue sumamente áspero conmigo: me incriminaba haberlo llevado a confusión con mis opiniones legales. Sin embargo, yo estaba posesionado del derecho y plenamente convencido de la perfecta legalidad de mi decisión, si bien no dejaba de lamentar que, con ello, desairaba al Ministro y dejaba mal parado al General Pérez Rocha.

Alegué con claridad y firmeza un principio elemental del Derecho: nadie puede estar por encima de la ley. El Ministro y su Jefe de Gabinete, y la intervención del Director de la PNP, resolviendo un conflicto de tierras que, por imperio de las normas reglamentarias, era de exclusiva competencia de mi despacho, habían actuado manu militari, usurpando mis funciones.

-!Pero el Ministro es su superior!- me increpó enfático el doctor Rada.
- Cierto, en lo administrativo, pero no en lo funcional, ahí sólo el Presidente de la República- le contesté serenamente, al tiempo que sacaba a relucir elocuentemente el Reglamento.

No era un asunto de mero trámite, el conficto era grave, muy intenso, que estaba en el candelero de la prensa, !arrojaba un trágico saldo de varios muertos por la posesión del cerro "El Chivo"!.

Desafortunadamente un tema así no tardaría en trascender hasta el Congreso de la República. Ignoraba que la amplitud y minuciosidad documentada con que yo había elaborado mi informe, había servido para que en el Cogreso se preparase la interpelación del Ministro del Interior. Recuerdo que la presidenta de la Comisión, la congresista Mercedes Cabanillas, muy gentilmente pidió mi presencia para explicarle los alcances del problema.

No habia duda: el Ministro Sanabria y el Director General de la PNP, eran quienes habían interferido en mis funciones, ordenando el retiro de las tropas de la policía que cuidaban el cerro "El Chivo", y que eran precisamente las garantías personales que yo había ordenado mediante la susodicha reolución poer ellos anulada.

Por ello, para evitar un desenlace fatal, al enterarme de la decisión tomada por el Ministro, no dudé en cambiar de inmediato dicha órden írrita disponiendo llevar adelante la ejecución de las garantías a través del Prefecto de Lima, el inefable Jorge Chávez.

Esos días en el Ministerio no se hablaba de otra cosa que de mi audacia de enfrentarme al propio Ministro, y hasta se murmuraba mi inminente salida del sector. El Ministro Sanabria nunca llegó a tomar tamaña decisión, ni ninguna otra medida en mi contra.

Más tarde, volando en Lan a un evento en Tacna, el asesor del Viceministro Vásquez de Velasco, con quien viajaba, me contaría que fue aquél quien me defendió ante el Ministro, alegando que, por encima de susceptibilidades, al revertir su orden, yo había obrado con entereza y conciencia de la gravedad de un conflicto tan crispado de violencia, y que, por espacio de tres años, mis antecesores en el cargo, por temor, ineptitud e irresponsabilidad, habían ido posponiendo su resolución. La típica criollada de la gestión pública: patear para adelante la pelota más difícil para que quien viniese después cargase con el muerto. Y casi lo cargué.

Entre los jefes del gabinete de asesores del Ministro, recuerdo con mucho aprecio a una figura profesional de ribetes increíbles, el inquieto y dinámico sociólogo, Dante Vera-Miller (con estudios en la Universidad de Michigan,. EE. UU.), con quien aprendí todo lo mejor, lo sano y lo bueno que se puede aprender en el manejo eficiente de la alta gestión pública.

Conocedor de la positiva gestión que yo venía realizando al frente de Gobierno Interior, al llegar al sector en reemplazo del doctor Eduardo Rada, me ratificó en el cargo, asignándome una de las tareas más trascedentales que se hayan podido realizar para mejorar el nivel de la gestión de las autoridades políticas: viajar por todo el Perú y, a través de intensas y maratónicas conferencias, convocar a los prefectos, subprefectos, gobernadores y tenientes gobernadores de cada región, capacitándolos en la información del Acuerdo Nacional y el manejo adecuado de sus funciones, !un trabajo titánico!.

Dos veces a la semana me veía tomando vuelos de Lan rumbo a todo el Perú. Unas veces para atravesar los picos de los Andes y llegar hasta las alturas de Puno, Cerro de Pasco, el Cuzco; otras, volando por sobre las serpentinas de ríos y la tupida selva oriental hasta llegar a San Martín, Amazonas, Iquitos, etc., o surcando los cielos de la costa, de sur a norte, para aterrizar en Tacna, Piura, Tumbes, Trujillo, siendo recibido por el Prefecto en cada uno de los 24 departamentos del pais.

A veces, en zonas donde no llegaba el avión, en el deber de cumplir nuestros objetivos nacionales, debíamos salvar empinadas alturas y sortear peligrosísimos abismos mediante aparatosos omnibuses que nos llevaban a: Cabana, Huallanca, Pallasca, etc.

!Qué hermoso! Nunca, a través de mi gestión de asesor legal, me llené tanto de mi querido Perú. Cuánta belleza y hermosura de la naturaleza y las distintas regiones pude conocer. Mirando estos paisajes tan llenos de encanto, sentía vibrar en mi alma, emocionado, la bella canción del inolvidable zambo Cavero: "Cosechando mis mares, sembrando mis tierras, quiero más a mi Patria. Y se llama Perú, con P de Patria, la E del ejemplo, la R del rifle, la U de la unión !Yo me llamo PERU!" .

Ese fue el mundo intenso que por espacio de más de tres años envolvió mi vida entre el 2001 al 2004. Y hoy en lontananza, viviendo lejos de la Patria querida, veo que nada pudo ser más hermoso y gratificante que el haber entregado mis mejores horas y mayor potencial profesional al servicio de mi pais, !mi tierra querida!, por la cual, y al igual que la canción, yo también daría mi vida y a la cual, cuando muera, me uniré para siempre.

Nueva Jersey, primavera del 2011.

Luis Alberto Castillo. .

miércoles, 23 de febrero de 2011

Mis Personajes: LAS


Mi Encuentro con
Luis Alberto Sánchez
*Oficina de LAS
*Año: 1982
..........

Para agosto de 1982 yo vivía las horas más alegres y emocionantes que recuerde de mi juventud. Me encontraba con la moral al tope culminando en la universidad San Martin mi fascinante carrera de abogado, por la tarde realizaba mis prácticas forenses en la Corte Superior y, en la noche, disfrutaba enseñando Literatura e Historia del Perú en las academias pre-universitarias de Lima.

Nada puede haber más hermoso en la vida, que hacer lo que uno quiere, y querer lo que uno hace.

Como si ello fuera poco, venía participando en un certamen del saber que producía América Televisión: "La Pregunta de los Diez Millones", uno de los programas más sintonizados de la televisión de aquellos años. Lo pasaban los martes a las 9 de la noche, y era conducido magistralmente por el maestro de la televisión peruana, don Pablo de Madalengoitia.

El concurso era, no solamente altamente ilustrativo, edificante y definitivamente ameno, !era increible, fabuloso!. El participante, -en su mayoría jóvenes universitarios y profesionales-, concursaba por un tema de su elección, luego, ya en el set, adonde quedaba internado y expuesto al público en una estrecha cabina de vidrio, era sometido al más severo escrutinio del conductor,.

Las preguntas eran poco ortodoxas. No rondaban únicamente acerca de un dato relevante sobre la vida u obra del autor, en lo que uno estaba obligado a saberlo de memoria.

Recuerdo a una joven concursante muy carismática y de notable preparación sobre el genio del cubismo, Picasso, a quien se le preguntó por qué razón el toro trazado en el Guernica, -el memorable cuadro que perenniza el horror de la guerra civil española-, cuya cara antes figuraba a la derecha, aparece luego violentamente torcido hacia la izquierda. La chica puso una terrible cara de espanto, como si el toro realmente la fuese a embestir, que el público ahogó un lamento tan intenso que todo el mundo lo escuchó. Fueron 7 millones los que ella se encontraba acumulando en su haber, lo que esa pregunta le hizo perder.

Yo había elegido: "Vida y Obra de Manuel Gonzáles Prada", la figura más excelsa de la literatura peruana por la que profesaba (profeso) la más profunda y rendida admiración, cuya obra luminosa, vibrante de dignidad, coraje y rebeldia forjó un Perú nuevo.

No quería perderme los diez millones, pues en esa suma cifraba yo toda mi esperanza para irme a Madrid a estudiar el postgrado que, por aquellos días, era mi más caro anhelo. Ya andaba por los 6 millones, la séptima semana en concurso, y era toda una "estrella" de la televisión. Recuerdo que al programa llegaban efusivas cartas de saludo y aliento de mis compañeros y profesores de universidad.

Mucho me alegró una carta especial que, en pluma efusiva y elegante, y en nombre de la juventud aprista, me hizo llegar mi dilecto amigo y dirigente juvenil del aprismo José "Pepe" Barba Caballero. También guardo grata memoria de una muy alentadora, de Efraín Castilla La Rosa, inquieto compañero de promoción.

Yo sabía que para un concurso cultural de este nivel, debía contar con la ilustración de mayor autoridad intelectual en el tema, y en Perú nadie había estudiado ni conocía tanto y mejor a Gonzáles Prada que Luis Alberto Sánchez. Arreglé, pues, por instancias e insistencia de mi hermano Marco Antonio Castillo, una cita con el maestro LAS.

Encontrarme al frente del maestro Sánchez era acudir a un regalo del destino. Si bien había leido con esmero todos sus libros y ensayos en torno de la figura de Prada e, igualmente, lo había escuchado disertar en innumerables conferencias, era la primera vez que lo tenía en cita histórica para mí solo.

El Estudio de LAS quedaba en el segundo piso de un antiguo edificio del jirón Moquegua, al costado del Jirón de la Unión, en el corazón de Lima. Era una oficina dramáticamente antigua, cubierta de pared a pared de un riguroso enchapado de madera oscura que, de primera impresión, confería un ambiente apático y tristón, tanto que al ingresar uno sentía como si hubiese atravesado el túnel del tiempo encontrándose a inicios del siglo XX.

Detrás de unos gruesos y enormes lentes de vidrio, con su típica cabeza inclinada al costado, el maestro Sánchez ya me esperaba muy bien escoltado por una copiosa biblioteca.

-Maestro, !buenos días!, un honor poder saludarlo y agradecerle infinitamente por recibirme-, le dí la mano emocionado e incliné mi cabeza muy ceremonioso.
- ¿Cómo está usted? Me dice Franco (su secretario) que viene concursando en la televisión sobre Manuel Gonzáles Prada, !me alegra saberlo!-una voz gruesa y sorprendentemente juvenil, un indiscutible timbre de locutor de radio.

Tras ensalzar el valor del tema, y destacar su difusión a través de la pantalla chica, entramos en materia.

-Maestro, usted acaba de sacar a luz un nuevo libro de Prada: "MGP: mito y realidad", y echa por tierra muchos datos que consignan sus biógrafos más versados. Estoy pensando en García Salvatecci, Bruno Podestá, por citar los de esta época, incluso Basadre...
-¿Y eso qué tiene qué ver? -rápido en la observación-, la investigación, seria y profunda, es un constante revisar y perpetuo descubrir.
-Pero se trata de la verdadera edad de Don Manuel, ¿cómo es que el mismo Prada consigna como fecha de su nacimiento el 6 de enero de 1848, y usted lo corrige exhibiendo la partida bautismal, como del 5 de enero de 1844?
-exacto
- o sea, ¿Prada mentía ...?
- !por supuesto!
-pero, ¿por qué razón?
-simple coqueteria masculina; mire usted, Gonzáles Prada era mayor que Adriana, su esposa, y de esa manera quería acortar distancias.
-sorprende saber eso, !en Prada!
-más me sorprende que a usted le sorprenda, ¿acaso la coquetería es patrimonio exclusivo de las almas femeninas? !oiga usted!- se sonreía.
-bueno, el editor del programa, cuando le hice mención de estos nuevos datos, rió, atribuyéndole a usted mucha imaginación- quise, de soslayo, ver su reacción.
-¿Alvarez, el escritor español, verdad?!Es un comunista que siempre anda como sombra detrás de cada apunte mío- se sonrió.

Si bien LAS me había asignado quince minutos, la charla consumió más de cuarenticinco, discurriendo, ante mis desorbitados ojos, como película de estreno, facetas muy importantes e inéditas de la vida de Prada. Yo llevaba anotado en un cuadernito un orden sobre las preguntas para el maestro: la razón de su antichilenismo recalcitrante y del anticlericalismo que inflama la prosa pradiana, la creación del Circulo Literario, los pormenores del memorable Discurso del Politeama, su enfrentamiento a Piérola, el cuestionado viaje a Europa, su enfrentamiento con Don Ricardo Palma.

Fascinaba ver como LAS citaba de memoria y en detalle cada libro escrito por Prada, tanto los de prosa como en verso, sus editoriales, las fechas de sus primeras publicaciones.

Le pedí ilustrarme mejor sobre su vida al lado de la compañera leal: la francesa Adriana de Verneuil, y algunos datos sobre el trágico suicidio de Alfredo, el único hijo de ambos. Del mismo modo, tuve que pedirle mayor claridad en torno al amor profano y oculto de Prada: Mónica Calvet y Bolivar, y la descendencia dejada por ese lado, muy discretamente guardada por la historia.

No podía desaprovechar y expurgué también sobre el encuentro que Prada tuvo lugar en la Biblioteca Nacional, cuando fue director, con el joven e inquieto estudiante universitario trujillano Victor Raúl Haya de la Torre. !Nunca tuve tanta iluminación!

-En cuanto a las fotografías, hay una en que MGP está pegando estampillas...
-Sí, era un filatelista consumado
-pero, ¿quién le toma esa foto? ¿es en el Estudio de Curret, verdad?
-no, es Adriana, su esposa
-una última pregunta, ¿cuál es el epitafio escrito sobre su tumba?
-eh? !por favor, no me haga perder tiempo con datos que usted debe indagar por su propia cuenta! Mire, gaste cincuenta centavos y tómese su microbús y vaya directo al cementerio, allí lo podrá saber- se sonrió finalmente.

Maravillado, deslumbrado, salí de tan increible encuentro, como caminando en el aire. Si bien le pedí al Maestro que me permitiese visitarlo algunas veces, aquella sería la última vez que lo tuve a mi lado, únicamente para mí. Con seguridad, uno de los momentos más hermosos y memorables que he podido experimentar en mi vida y que recién hoy lo cuento, con infinita emoción y elevado orgullo.

Llegué a ir al Cementerio Presbítero Maestro, en Barrios Altos, saliendo nomás de la universidad y en compañía de Charo, tan leal e identificada con cada de una de mis inquietudes intelectuales de muchacho, pues fue ella quien a la fuerza me llevó al Canal Cuatro para incribirme en el concurso de "Los diez millones". Y ella quien coordinó mis citas con los escritores Salvatecci y Podestá.

Ya en el cementerio, nos internamos por sus largos y sombríos pasadizos. Mientras avanzábamos por el área donde descansaban los grandes hijos del Perú, resultaba imposible no dejar escapar la emoción al ver tanta historia junta durmiendo bajo las entrañas de la tierra.

Nos detuvimos e hicimos una emotiva plegaria ante la tumba de José Carlos Mariátegui, "El Amauta", !tanto hizo por este nuevo Perú!.

No dejaba de llamar nuestra atención la tumba tan singular del poeta José Santos Chocano, enterrado de pie, genio y figura, hasta la sepultura.

Y, finalmente, mas allá, una solitaria piedra de granito, el epitafio:

"Aquí yace la luz", Manuel Gonzáles Prada: 6 de Enero de 1844-22 de Junio de 1918"

Luis Alberto Sánchez falleció el 6 de febrero de 1994. Y la suya será la tumba que, regresando a Lima, iré a visitar, y decirle, inclinado, que me entristeció muchísimo su muerte, y como nadie deploré que, al haber sido cerrado el Congreso por el abuso de la dictadura, se le privaron los honores que su gloria de gran Tribuno y uno de los prohombres de la Patria le eran dignos.

Y, decirle también que, a pesar de todo, no llegué a ganar el concurso por un incidente anecdótico verdaderamente asombroso, ni logré estudiar mi post grado en la Complutense de Madrid. Pero que aprendí que la vida puede ser también bella y hermosa, si nuestros sueños, aunque no realizados, son vividos intensamente en el alma.

Nueva Jersey, invierno del 2011.

Luis Alberto Castillo

lunes, 14 de febrero de 2011

Una mirada al Perú:


"Es necesario ser virtuoso
o renunciar a ser grande"

Los Coloquios de Víctor Raúl
*Sede: Aula Magna (Casa del Pueblo, Lima)
*Dia: Jueves
*Hora: 8 PM (hora exacta)
*Temario: Humanidades
*Expositor: c.Jefe Victor Raúl
.................................

Líder y fundador del aprismo, autor de una de las obras políticas más ricas y prolíficas de América Latina, Víctor Raúl Haya de la Torre, antes que político, fue Maestro.

Como gustaba recordarlo a los jóvenes, el Apra fue escuela, antes que partido político. Y ya desde joven universitario, Víctor Raúl intuyó que la peor tiranía a la que había que enfrentarse sin tregua era la ignorancia. Por eso, en una época en que el trabajador estaba atado a las fábricas y talleres en jornadas largas de doce a dieciseis horas diarias, Haya, al frente de la presidencia de la federación de estudiantes del Perú, enarboló uno de los postulados más elevados y dignificantes para el obrero: "8 horas de trabajo, 8 horas de descanso y 8 horas de estudio". Y a través de ideas fuerza verdaderamente elocuentes como "si sabes enseña, si no sabes, aprende", forjó conciencia de estudio en el trabajador.

Por ello, simultáneamente a la lucha por la conquista de las jornadas de las 8 horas diarias, Víctor Raú, propugnó la fundación de las llamadas Universidades Populares, que bautizaría con el nombre digno de Gonzáles Prada, y en donde, ante la cátedra de figuras intelectuales de renombre, los obreros asistían entusiastas a informarse y conocer los grandes temas del acontecer nacional e internacional.

Víctor Raúl fue el primer rector.

Posteriormente, ni en los peores momentos de la más dura persecución de que fue víctima, Víctor Raúl abandonaría jamás su gran tarea pedagógica. Es así que al interior del Partido Aprista se fueron instituyendo, semana a semana, como cita religiosa, sus encuentros con el pueblo en un misterioso llamado del espíritu para disertar alrededor de diversos y variados tópicos de la cultura y el saber humano.

Nacerían los Coloquios de Víctor Raúl.

(página en proceso...)