lunes, 14 de febrero de 2011

Crónicas de New York: Central park




Central Park
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!Por fin llegó la primavera!, y, cuando esta época llega a New Jersey, después de haber afrontado, por espacio de cinco meses, un frio intenso que hace tiritar hasta los húmeros, una copiosa lluvia...! a cántaros ! (las umbrellas se te rompen a cada rato), truenos fantasmales e impresionantes relámpagos que transforman los cielos en un thriller de Alfred Hitchcock, nieve, nieve y más nieve, y, peor, cuando se friza, las calles semejan un espectacular patinaje sobre hielo, el arribo de esta estación !es la cosa más hermosa del mundo!

Hoy ha sido un día espléndido, y todo el mundo ha salido a hacer camping con la familia y los amigos a los distintos bosques inmensos que justifican que New Jersey lleve su título bien ganado de Estado Jardin, por la diversidad de áreas verdes que tiene y embellecen sus towns (el bosque de Harrison, donde vivimos, es precioso).

Para esta temporada, no bien llega un weekend, nosotros preferimos tomar el metro y arrancar hacia New York, pues nada es tan lindo que disfrutar de un día de camping en Central Park, adonde los chicos suelen acompañarse de amigos y amigas y ponerse a jugar fulbito, pasear en la bici o patinar.

!Central Park es una belleza!, una gigantezca reserva natural que tiene New York. Para mejor apreciar su impresionante y monumental tamaño, nada mejor que subir al Empire State, hasta la torre donde trepó King Kong, y ver desde ahí el espectáculo maravilloso e irónico que ofrece: entre tantos rascacielos antiguos y modernos, sobresale, majestuoso y orgulloso,un soberbio cuadrado enorme, todo cubierto de verde, dominando prácticamente la cuarta parte de Manhattan.: es Central Park

Por esta época, Central Park es muy visitado por numerosos grupos de turistas, gran parte europeos, españoles, franceses, italianos, alemanes, o tambien chinos, japoneses, etc., atraidos por la impresionante naturaleza del lugar y en busca de los tesores que ofrece

Los lagos, de una belleza paradisiaca y poética, como salidos de una pintura de Renoir, y que para disfrutarlos enteramente nada más sencillo que rentar una pequeña canoa y ponerse a remar plácidamente.

Espectaculares ambientes de patinaje, para jóvenes especialmente (en el invierno es para patinaje sobre hielo y esto !es un encanto!); restaurants que ofrecen los piqueos más exquisitos, con unas barras con tragos de locura, donde se puede degustar deleitándose con el panorama más divino del mundo:
un hermoso y sereno lago chapoteando a solo unos metros de los pies, rodeado de una tupida malesa, árboles centenarios obsequiendo un relajante frescor, ardillitas corriendo juguetonamente, graznido de patos silvestres surcando el cielo newyorquino, y, al fondo,sobresaliendo, como los gigantes imaginarios del Quijote, soberbios y empinadísimos rascacielos de fierro y vidrio, que le dan al lugar el inusitado contraste de un cuadro armonioso y perfecto

Hay diversos auditorios para el espectáculo popular (el jass es lo que más veo exhibir), mereciendo destacar el Delacorte Theater, enclavado al centro de todo este verdor, con unas butacas dispuestas como un teatro griego, a cielo abierto. Para esta estación del año, es donde comienzan a montar las obras más sonadas en el mundo.

Recuerdo haber asistido con Charo, hace dos años, a espectar Madre coraje, del polémico Bertolt Brecht, con un impresionante lleno total y un éxito redondo, y con prolongados aplausos de pie, sobre todo por el atractivo de quien encarnó intensamente al personaje principal, nada menos que la vibrante y gran !Meryl Streep! .

Pero, si de una obra debo afirmar que quedé intensamente fascinado, diría mejor, embelesado, fue de Hair, !una maravillosa coreografía!, que, con increible escenografía, vistosos colores, espectaculares looks y una música encantadora, recrea los maravillosos años sesenta, la época del hippismo.

Una bella tarde de comienzos de otoño, al compartir un rico paseo con Charo acompañados de mis queridas primas Ana María y Mónica Estrada, disfrutando de la tranquilidad y el airecillo acariciador que por esta época nos regala el parque , nos fuimos internando hasta el centro del Parque, y, entonces, ... nos topamos con una cosa encantadora: !un carrusel, tan antiguo como mágico, como aquéllos que deleitaron y rodearon de bulla y felicidad nuestros preciosos juegos de niñez, con unos hermosos caballitos blancos y negros, esculpidos en madera de una bien labrada artesanía.

No pudimos resistir al cautivo del hermoso juego, y, tras mirarnos las caras, advertimos que en todos habia aflorado el niño que llevamos por dentro, y, sin más, !nos trepamos cada uno a un caballito! Yo logré montarme en un caballito blanco, de una crin hermosa, y sobre el cual cabalgué como el mejor de los jinetes; todos reimos de nuestra traviesa locura, mientras al fondo una vieja pianola tocaba una tradicional melodía de feria que ayudaba a recrearnos el mundo de nuestra preciosa infancia. Sali con la sensacion de haber sido el mejor de los cowboys .

Son también maravillas que enriquecen culturalmente el lugar, los regios monumentos y bustos que rodean el parque, la mayoría trabajados finamente en mármol, granito y cobre, levantados para perennizar alguna efemérides nacional o un hecho significativo, o en honor de figuras universales y celebridades norteamericanas, destacándose la famosa cabeza de Ludwing Van Bethoven y la figura del poeta y dramaturgo alemán Schiller. Pero también uno se toca por el camino con figuras familiares: el monumento a El Libertador Simón Bolívar, el de Don José de San Martin, o del poeta y héoe cubano José Martí. Aquí, lejos de casa, uno siente vibrar más la Patria Grande, y emociona ver a los nuestros.

A mí siempre me ha llamado la atención , entre tantos monumentos a héroes y personajes ilustres, ver el busto labrado en cobre maciso a un perro: Balto. La leyenda al pie del busto habla de una acción heroica gestada por el noble animal que salvó la vida de decenas de niños.

Un día, compartiendo tv en nuestro apartamento de Harrison con Charo y los chicos, nos pusimos a ver una de dibujos animados sobre la aventura de unos perritos desarrollada en un pueblito de Alaska, y en donde se desató una fuerte epidemia de difteria; nadie podía traer los medicamentos que, por la fuerte tormenta, habían quedado regados por el camino junto a los hombres heridos que la traían. Entonces se armó un operativo de rescate excepcional con un grupo de perros a tiro de trineo, y el líder era nade menos que Balto, el perrito de Central Park. Gracías a su temeraria y heroica labor, la medicina llegó a tiempo y se salvó la vida de muchos niños. El escultor quiso inmortalizar la nobleza del animal a través de ese bello y emotivo homenaje de su obra.

Pero quien penetre en Central Park no podrá irse sin antes visitar un lugar muy concurrido por todo buen turista: Strawberry Fields, una zona nombrada así en honor al tema de The Beatles, pues ahí se rinde culto a la memoria eterna de John Lennon. Al centro del simbólico parquecito, aparece grabado en piedra: Imagine. Emocionante, !para qué más!

Central Park ofrece todos estos tesoros culturales, sitios de leyenda, centros de estar, buen entretenimiento e inmejorables ambientes de disipación. Por lo pronto, para mañana domingo hemos programado con Charo salir y adentrarnos y caminar por sus bellos senderos, previamente llevarnos del starbuck algunos coffees, obligados croissants y sandwich espectaculares y tirarnos bajo la copa de algún buen árbol, disfrutar del ambiente, dejarnos llevar por el dia y leer alguna última novela de Isabel Allende, que antes pasaremos comprando por la Barnes & Nobles.

El que se anime, que nos siga ...


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Nueva York, primavera del 2010






Luis Alberto Castillo



martes, 11 de enero de 2011

Libros



"Flor de fango"

* Autor: José Maria Vargas Vila
* País: Colombia
*Año: 1918
* Género: Novela
*Escuela: Realismo.

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Pocas novelas emergieron en el siglo XX encendidas de un realismo tan intenso y fulgurante, para denunciar, en pluma virulenta y acerada, con radical vehemencia, los prejuicios e hipocrecía de una época, su beatería tradicionalista, los falsos valores de sus instituciones y autoridades desatados cruelmente en contra de la mujer.

El autor, José María Vargas Vila, hace de"Flor de fango" algo más que una novela hermosa: es el alegato vibrante, valiente y conmovedor de la honra de una mujer: Luisa.

Luisa es una joven educadora de cautivante belleza, cuyos servicios han sido requeridos por el poderoso hacendado de la región, Don Juan Crisóstomo de la Hoz, para orientar la educación de sus dos niñas: Sofía y Matilde.

Desde el primer instante que la joven aparece, debido al encanto de su singular hermosura, mansedumbre de carácter y su natural virtuosidad, logra impresionar a todos a todos los hombres de la hacienda, quienes ven la forma de conquistarla.

Sin embargo, es Arturo de la Hoz, hijo profano de un amor oculto de doña Mercedes Sánchez de Pescador y Robledo con el párraco del pueblo, quien se enamora perdidamente de Luisa, pero, debido a su timidez, calla el amor que le profesa.

Situación distinta ocurre con el poderoso hacendado, don Crisóstomo, quien está prendado de la belleza de Luisa, a quien hasta intentó abusar en dos ocasiones. Y es así que, en una de ellas, Arturo logra proteger a la joven, declarándole su amor. Sin embargo, al ver amenazada su honra, Luisa decide salir de la hacienda. Este hecho da lugar a que, Sofía, su protegida, sin la presencia de Luisa, es obligada a casarse con Simón, un hombre rico y poderoso en la sociedad, y a Arturo con Matilde, su prima.

Luisa se dedica al cuidado de su madre y opta por ir a otro pueblo en donde un cura pervertido, deslumbrado por la belleza de Luisa, para entonces, la nueva directora de la escuela del pueblo, intenta violarla en la misma iglesia. Pero, dada su ascendencia en el pueblo y abusando de la beateria de los feligreses, el sacerdote, en plena homilía, narra los hechos a s u manera, distorsionándolos a su favor, haciendo ver a la joven como una pervertida y pecadora.

El pueblo, que ve en el párraco al representante de Dios en la tierra, se persuade de su sermón, creyendo en la vileza de la joven, contra quien levanta una intensa ola de repudio y calumnia, apedreándola infamemente. Estos sucesos terminan con el trágico corolario de la muerte de Natividad, la madre de Luisa, Natividad.

Luisa, desvastada por la tragedia, sin el apoyo de ningún trabajo y sin contar con nadie en el mundo, se ve expuesta a mendigar. Enferma y casi sin vida, va a parar al hospital, adonde llega el párraco de la región, quien se niega a darle la unción de los enfermos en tanto la joven no aceptara su vida en pecado. Luisa, enferma, pobre y desamparada, no obstante niega con dignidad toda culpa.

Pero, preso de sus prejuicios y falsos valores, el pueblo expresa su total desprecio por Luisa, mancillando su honor, pisotando su nombre, propiciando que, ya sin fuerzas, dejase este mundo en la más conmovedora soledad.

jueves, 6 de enero de 2011

Poesia-



Cesar Vallejo

- Nombre : César Abraham Vallejo Mendoza
- Nacimiento: 16 de marzo de 1892, Santiago de Chuco, La Libertad, Perú
- Fallece : 15 de abril de 9138 , París, Francia
- Géneros : Poesía, ensayos, cuentos, periodista
- Obra : "Los Heraldos Negros", " Poemas Humanos", "España, aparta de mí este cáliz",
"Paco Yunque", "Trilce", "Tungsteno:
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César Vallejo es el poeta universal por excelencia. De familia mestiza, fue el menor de once hermanos y creció en medio de una gran devoción cristiana, su familia deseaba que se convirtiera en cura.

Completó secundaria en la ciudad de Huamachuco en 1908 y obtuvo su bachillerato de letras en la universidad de Trujillo en 1916 escribiendo dos años más tarde su primer libro de Poesía llamado "Los Heraldos Negros" (impreso en 1918, circula en 1919), uno de los más representativos ejemplos del posmodernismo.

En 1920 regresa a su pueblo natal, donde debido a unos problemas es encarcelado; esta experiencia tendrá una crítica y permanente influencia en su vida y obra, y se refleja de modo muy directo en varios poemas de su siguiente libro, Trilce (1922).

Un año después parte para París, donde permanecerá (con algunos viajes a la Unión Soviética, España y otros países europeos) hasta el fin de sus días. Estos años estuvieron marcados por una gran pobreza y un intenso sufrimiento físico y moral. Conoció a poetas como Huidobro, Gerardo Diego, Juan Larrea y Juan Gris, con los que participó en actividades de sesgo vanguardista, pero pronto abjura de su propio Trilce y hacia 1927 aparece firmemente comprometido con el marxismo y su activismo intelectual y político.

Trabajó para periódicos y revistas, escribió piezas teatrales, relatos y ensayos de intención propagandística, como Rusia en 1931. Reflexiones al pie del Kremlin (1931). Inscrito en el Partido Comunista de España (1931) y nombrado corresponsal, sigue de cerca las acciones de la Guerra Civil y escribe su poema más político: España, aparta de mí este cáliz, que aparece en 1939 impreso por soldados del ejército republicano. Toda la obra poética escrita en París, y que publicó en diversas revistas, se recopiló con el título Poemas humanos (1939). Falleció el 15 de abril de

César Vallejo revolucionó la poesía del Siglo XX, estremeciendo sus cimientos para hacer del verbo,antes que un canto de amor, una necesaria e impostergable denuncia de dolor.

Nadie como él se sumergió en el hondón profundo del alma humana transmitiendo con intensidad desgarradora sus desgracias y pesares, mostrando la cruda fragilidad del hombre como una simple consecuencia ante los dados lanzados por el destino, a veces, del odio mismo de Dios.

"Los Heraldos Negros", su magna obra, lejos de ser la obra patética y confusa desdeñada por una crítica superflua más cercana a narradores mercantilistas, lo muestra como un poeta auténtico.

¿Qué más auténtico que ensalzar al hombre que sabe cargar su cruz?.

¿Qué ternura más hermosa que la palmadita que en la hora del infortunio recibimos sobre nuestros hombros?

¿Qué más poesia que la que se solidariza con nuestro dolor?

¿Qué poeta más vivo que quien se duele de estar vivo?


"LOS HERALDOS NEGROS"

"Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... ¡Yo no sé!

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.

Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.

Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre... Pobre... ¡pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!"


(página en proceso...)







(en proceso)

jueves, 28 de octubre de 2010

Debate: Religión





Las caídas de la Iglesia

Hace cincuenta años, Heinrich Boll, destacado novelista alemán, Premio Nobel, notable escritor católico y gran conocedor de su Iglesia (participó como soldado en la Segunda Guerra Mundial y fue testigo de la posición de la Santa Sede de Pío XI y Pío XII frente a los crímenes del nazismo contra los judíos), dio a luz un tremendo libro: Opiniones de un Payaso (1963), del cual se desprende el profundo dilema que al parecer atormentaba el alma creyente del autor:

¿Puede un creyente ajustar enteramente su vida a los preceptos evangélicos, o, inevitablemente, tendrá que llevar una vida escindida entre su diario comportamiento terrenal y el mundo de sus creencias?

En estos días de justificados y encrespados debates a causa de los nuevos escándalos que sacuden al Clero (el encendido affaire del padre Alberto en Miami y la paternidad de un niño descubierto al actual presidente de Paraguay, Fernando Lugo, cuando era obispo), la reflexión de Heinrich Boll, por venir del talento de quien escribió la obra, un católico practicante y comprometido, es digna de tenerse en cuenta, pues pocas veces creyente alguno ha expresado en voz alta una confesión tan lúcida, como humilde y sincera, en torno al rigor de las reglas por las que, según la Iglesia, debe encarrilarse la vida del creyente, del común y silvestre.

¿Se puede exigir y esperar de ellos una coherencia mayor entre la teoría y la práctica que la que muestran y exhiben quienes mandan y ejercen liderazgo al frente de la Iglesia?

La novela, de una cavilación filosófica formirable, se sumerge a explorar la vida social del católico en confrontación con la de las autoridades de la Iglesia, a fin de recoger la certidumbre buscada con tanta ansiedad.

Quien se internalice con su lectura, no le resultará difícil encontrar entre Heinrich Boll y Maquiavello (El Príncipe), a pesar de los tres siglos que los separa, las mismas conclusiones: la coherencia absoluta entre la moral cristiana y la vida diaria del creyente es de imposible cumplimiento, sólo concebible en casos excepcionales, en el loco o el santo.

Maquiavelo formuló su fisolofía para el príncipe católico, llegando a concluir que si éste intentaba gobernar de acuerdo a sus principios morales de cristiano, resultaría un rotundo fracaso, ya que "el poder, antes que una moral, es una praxis, un arte que exige contínuas transacciones con el engañoy la mentira para ser exitoso".

Maquiavelo fue uno de los más grandes pensadores de su época y su filosofía -un verdadero tratado político- fue fruto de las observaciones, frías y objetivas, de la política entonces dominante, pues por años ejerció funciones de burócrata al servicio de la Señoría florentina.

Opiniones de un Payaso, la novela más celebre de Heinrich Moll (casi todas muestran un contenido ideológico-religioso), es un interesante ensayo que todo creyente debería leer, pues configura un duro enjuiciamiento al comportamiento moral de la Iglesia y de la sociedad, si bien hay que ubicar el libro a los días de la posguerra.

Hoy, al tener noticias del pronunciamiento que un importante grupo de sacerdotes acaban de expresar en Argentina, quienes, reafirmando la vigencia de su fe, piden la posibilidad de que el celibato no sea regla obligatoria sino optativo, creo, con mayor convicción, en el carácter irracional e irreal de la medida.

El mundo ha ingresado al Siglo XXI con la plena conquista de la igualdad de los sexos, por lo que también considero inexplicable que la mujer continúe relegada a su secular papel de sierva y fiel seguidora y defensora del Clero, siendo que, tan igual que el varón, es digna de ejercer el alto oficio del sacerdocio, especialmente hoy que la vemos proclamar con conmovedor orgullo estar disciplinándose en los profundos estudios sobre la fe cristiana y la Iglesia.

New York, Barnes & Noble, noviembre de 2010.

Luis Alberto Castillo.

martes, 15 de junio de 2010

Una mirada al recuerdo: mis mundiales




Mi Mejor Mundial

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*Mundial: Argentina 78

*Ciudad: Córdoba

*Fecha: Junio 3, 1978

*Encuentro: Perú-Escocia

*Score: Perú: 3- Escocia: 1

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¿Mi mejor Mundial? Sin lugar a dudas, !Argentina 78! Es el Mundial que más recuerdo con cariño cada vez que debo contarles a mis pobres hijos, que no saben lo que es ver a Perú en un Mundial, sobre aquella hermosa página de la historia que llegué a presenciar y el inmenso orgullo que sentíamos al tener una selección de oro.

Fue el mejor baluarte en la defensa que tuvo la selección peruana. Lo llamaban el Gran Capitán, poseedor de un temple espartano, nunca le vimos bajar la guardia: o pasaba la bola o solamente el adversario, jamás ambos; gran cabeceador (saltaba en doble ritmo) y dotado de una potencia fenomenal en los pies que le hizo temible en los disparos de larga distancia, llevándolo a registrar en el gramado su marca personal, sus chumpigolazos. El granítico Héctor Cumpitaz fue el último de una rara estirpe de grandes futbolistas que supo darle al fútbol nacional sus mejores horas de gloria .

Era un guerrero en el medio campo. Alto, siempre con el pecho enhiesto, elegante pero fiero en la entrada, a José Velásquez, el patrón, siempre le vimos correr durante los 90 minutos de juego portando la bandera del coraje y el pundonor. Sin lugar a dudas, el último gran caudillo que tuvo la selección.

Más ubicado al centro, había un poeta metido de armador, encendido de una inextinguible inspiración que le permitía obsequiar al público los malabares futboleros más divinos y enrevesados. César Cueto realizó con su zurda de oro las jugadas más preciosistas que se han podido espectar en las canchas de fútbol. Hasta hoy, Perú no ha vuelto a producir fenómeno igual.

Y qué decir de las puntas: por la izquiera, un blanquiñoso esbelto y guapetón, que le jugaba al balón con alegria; no bien se disparaba velocísimo, no había quién pudiese detenerlo ni evitar sus siempre precisos centros, si es que él mismo no decidía meterla, y corría a celebrar el gol eufórico moviendo el brazo derecho cual una hélice: Juan Carlos Oblitas, el ciego. En la otra banda, en la punta derecha... a veces yo mismo no lograba divisarlo... !corría, corría y corría!, con una velocidad increíble siempre pegado por la delgada línea blanca, diríase una flecha, una saeta negra. J. J. Muñante era un moreno de frente amplia y con un africa look muy de la época, siempre serio y de poco hablar, pues su misión era correr y dispararla al centro. Terror de las defensas.

.¿No les he contado del arco peruano? Estaba confiado a !un loco!, que todo el partido se la pasaba gritando a sus compañeros con su voz delgada de niño. Portero temerario, gustaba dejar el arco solo para sumar al equipo de un delantero más, y salía cabreando llegando muchas veces hasta patear al arco contrario. A veces, cuando había fortuna, metía gol; pero, casi siempre, cuando más lo necesitábamos, atajaba los penales. El loco Ramón Quiroga fue un verdadero espectáculo bajo los tres palos. El argentino que más amó el Perú.

Pero esta brillante selección de leyenda lo cierra con broche de oro el mejor número 10 que ha tenido en toda su historia el fútbol peruano. Un moreno de rostro bonito, obsequiando siempre una sonrisa infantil que le daba un carisma sin par. Cuando arribaba la selección, la prensa internacional corría como avispero detrás suyo diríase en caza de un ídolo de rock o una esttrella de Hollywood. El Nene Teófilo Cubillas era un virtuoso con el balón, dueño de una técnica exquisita y con un cambio de ritmo inesperado que tenía el efecto de dejar hipnotizado al rival: su rápido dribbling de izquierda a derecha siempre le abría la entrada al área contraria. Con él en la cancha, todos esperábamos una genialidad en cualquier momento, y siempre la llegada del gol. Y nada había más hermoso cuando llegaba de tiro libre. De filigrana.

Al Nene Cubillas le debe el Perú una impagable deuda de gratitud, !cuántas emociones y alegrias nos regaló con su mágicos goles!.

Aquélla era una típica mañana de invierno limeño. Era junio y Lima estaba cubierta por ese cielo gris color panza de burro de que hablaba Salazar Bondy en su Lima la horrible. Recuerdo que me dolía en el alma tener que ir a trabajar ese día. Jugaba Perú contra el favorito Escocia y ya las calles mostraban un aspecto fantasmal por lo desoladas y silenciosas que estaban, ningún alma afuera, todo el mundo concentrado en sus casas esperando la hora del encuentro.

Llegué a ver el partido en compañía de mi primo Enrique Córdova Castillo y mi hermano Hugo Castillo en la obra de pintura donde trabajábamos, junto a todos los trabajadores: albañiles, carpinteros, pintores, parqueteros, todo el Perú profundo pegado ante un televisor gigante en blanco y negro. Era tal el sentimiento de patria que vivíamos, que a la hora de los himnos todos nos pusimos de pie entonando con desbordante fervor el himno nacional junto a nuestra selección. Nuestro corazón estaba esa tarde en el estadio de Córdoba, !hermoso!.

No había comenzado el partido, cuando el afamado ariete escocés Jordán, aprovechando un lamentable error del loco Quiroga le enfiló un disparo... gol. Todo el Perú mudo. La garganta seca. Un mazo nos había caido sobre la cabeza. Escocia por algo había llegado con el cartel de favorita para llevarse la Copa.

Sin embargo, aquella era una selección peruana, jugadores inspirados, un apasionado amor por la camiseta. En la televisión el locutor Humberto Martínez Morosini no dejaba de animar, !vamos muchachos! No pasaría la media hora, y el patrón José Velásquez, con el coraje que lo caracterizaba, comenzó a batallar moviendo el medio campo, originando una serie de paredes con Cueto y Cubillas. El trío se tornó en un rodillo indetenible, la defensa escocés regada por el suelo y entonces llegó el !gooooooooool de Cueto! !Perú 1, Escocia 1!.

Todos saltando en la obra, gritando !Perú... Perú... Perú! , confundiéndonos en abrazos, sudores, lágrimas que afloraban del alma grávida de emoción !...Perú...Perú ...!

Aquí en Nueva Jersey, conversando hace unos meses sobre el memorable encuentro, Ruben el panadero Díaz, temible gladiador en la defensa, me contaría sonriendo que Velásquez lanzó un ultimátum a todo el equipo: "! nadie arruga, sino después se la verá conmigo, !vamo Perú carajo!". El equipo le temía más a Velásquez que a la prensa o la hinchada.

Aquella tarde fue de emociones encontradas. La moral nacional, levantada como espuma con el gol del poeta, se desinfló cuando de repente sobrevino un penal sancionado contra Perú por mala acción de Chumpitaz. En la televisión, nuevamente el locutor Humberto Martinez Morisini auguraba suerte: "no será la primera vez que Quiroga tape un penal ..."

El loco Quiroga, con increible visión, adivinó la dirección del disparo del escocés y atajó el penal lanzándose por la derecha. El técnico de la selección, el trágicamente desapararecido Marco Calderón, declararía después: "la salvada de penal por parte de Quiroga fue determinante en el triunfo, porque elevó la moral del equipo...."

Ya imbuidos de una moral al tope, la selección peruana dio un gran espectáculo de buen fútbol durante el segundo tiempo. Un segundo gol llegaría de los legendarios botines de Cubillas, fruto de una inspirada combinación con sus compañeros. Pero el momento culminante estaba reservado casi para el final, en un travieso juego de buen fútbol que sería el preludio para el tiro libre que mejor recuerda la historia: ante una barrera de casi todo el equipo escocés, y tras un amañado cruce de J. J. Muñante, el nene lanzó un poco ortodoxo disparo que entró por el lado derecho del arco y .... !gooooool peruano! !Teófilo Nene Cubillas! !Perú 3, Escocia 1!

Una impresionante pirámide humana de todos los jugadores sobre el nene Cubillas quedaría grabada en mi memoria para siempre como bello corolario del histórico triunfo nacional de aquel Mundial que mejor llevo en mis recuerdos, y veo y repaso y no dejo de ver por youtube

Y entonces a mis pobres hijos debo decirles, había una vez una selección ...

.Harrison, Nueva Jersey, verano del 2010

Luis Alberto Castillo

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domingo, 13 de junio de 2010

Libros


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Un Mundo Para Julius

- Título: "Un Mundo para Julius"
- Autor: Alfredo Bryce Echenique
- Género: Novela
- Año: 1970
- Editorial: Seix Barral
- Mención: Premio Biblioteca Breve 1970.
- Conmemoración: Cuarenta Años.
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De la exquisita y variada producción literariade Alfredo Bryce Echenique (Lima, 1933-), "Un Mundo Para Julius" representa la expresión más luminosa y mejor lograda del talentoso y siempre amenísimo escritor peruano.

Enfocada en la Lima de los años cincuenta, la novela narra la vida de una encumbrada familia limeña que tiene como eje principal las vivencias de dos de sus integrantes, dos niños: Cynthia y Julius, quienes se ven abandonados por sus padres a la fatuidad de un mundo frívolo, insulso, y al sólo cuidado de la servidumbre y el frío consuelo de los regalos.

Para gran parte de la crítica, una visión desnuda y descarnada de la alta sociedad capitalina de la época. El libro, sin embargo, a través de un relato ameno y sencillo, se desarrolla convirtiéndonos en los más íntimos confidentes de sus personajes, ahogándonos, a veces, en la ola de su efervescente nostalgia, regalándonos hermosos momentos de alegría, pero, definitivamente, llenándonos de una infinita y preciosa ternura.

La obra cumple 40 años, !larga vida a tan bello libro!.

Nueva York, Barnes & Noble, primavera del 2010.

Luis Alberto Castillo.

Una mirada al recuerdo: mis discos






Lisa de los ojos azules

* Titulo: Lisa De Los Ojos Azules (Lisa Da Gli Occhi Blu)
* Artista: Nicola Di Bari
* País: Italia
* Año: 1970
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Nada recuerda tan sensiblemente mi temprana adolescencia como este bello disco del baladista italiano Nicola Di Bari. El tema está acompasado de una melodía fina y exquisita y con un transfondo romántico que agita profundamente el alma toda, que tiene la magia de transportarnos a recuerdos dulces y tiernos.

A mí me evoca rápidamente a mi hermano Hugo, -a quien en esta lejanía de mi vida nunca he dejado de extrañar !tanto!-, y a ese alegre verano de inicio de la década de los 70's en que nuestra niñez, sin saberlo, revoloteaba inocentona y bulliciosa sus últimos días de juego y aventuras en el provinciano Chimbote natal, pues en mayo de ese año lo abandonaríamos para siempre.

Con el tiempo, a Lisa lo he ido asociando con recuerdos alegres de aventuras juveniles: mis palomilladas de colegial en el Bartolomé Herrera; mis sábados de playa en el Makaha con mis amigos de Magdalena; aquellas escapadas épicas por el muro del colegio para llegar a ver fascinado las grabaciones de El Tio Johny a go-go en el Canal 5.

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La voz ronca y melodiosa del último romántico, acompañó y le dió un poco de ternura a mis locos días de colegial. Es un disco que representa, como muy pocos, mi inolvidable época de chico irresponsable, inocente y romanticón, tan ávido de aventuras. Por eso cuando escucho Lisa algo me aprieta el corazón ...!ay!

Nueva Jersey, primavera del 2010.

Luis Alberto Castillo.